21 may. 2018

El inglés en el futuro

Postal cubana

Quienes hayan estado en la isla paradisíaca de Cuba habrán visto los automóviles que circulan ahí. Son todo coches americanos de los años cincuenta. La obligada autarquía tras la revolución obligó a los cubanos a conservar sus coches de importación. Estados Unidos no quería vender coches nuevos a Cuba, el enemigo aliado de la URSS, y los cubanos tuvieron que especializarse en reparar ese tipo de coches.

Mis alumnos de latín siempre se sorprenden cuando les explico que Newton o Descartes escribieron sus obras en la lengua de los Césares. Sin embargo, todos asienten conmigo y dan por hecho que, si siguieran cursando latín unos cuantos años, podrían leer los Principia de Newton sin demasiados problemas. Este segundo hecho, no obstante, es mucho más sorprendente que el primero.

El latín ha sido la lengua de cultura en Europa desde la época de Jesucristo y hasta el siglo XIX, donde empezó su declive como lingua franca. El por qué es bastante sencillo. No es una cuestión de tradición, ni de influencia eclesiástica, ni siquiera de nostalgia por el imperio romano. El motivo es que el latín es una lengua congelada.

Los renacentistas congelaron el latín tomando como referente a Cicerón. Así, desde el siglo XV, todas las obras escritas en latín imitarán el estilo del famoso orador romano. Con ello se conseguía hacer inteligible todo el latín, y hacerlo para siempre. Si uno puede leer a Cicerón, también es capaz de leer a Newton, Vesalio o Erasmo.

Los Principia de Newton serán inteligibles para los latinistas del futuro que hayan estudiado latín clásico. Pero nuestros libros, manuales académicos y artículos en inglés, no. No hace falta tener un Máster en lingüística para ver que, de aquí a 400 años, el inglés habrá cambiado bastante. Así, nuestra producción académica actual se irá volviendo incomprensible con el tiempo.

El siglo XXI será el siglo del inglés, o peor aún, de una época en la historia del inglés. Exactamente igual que los mecánicos cubanos, quienes nos quieran leer tendrán que especializarse en lengua inglesa del siglo XXI. De otro modo, toda nuestra producción cultural será jeroglífica, como poco.

Naturalmente a nadie le importa esto por un motivo: la investigación, la ciencia o la cultura sólo interesan en la medida en que aporten beneficios económicos inmediatos. Pero la posteridad, estoy convencido, nos va a tratar bastante mal. Reparar coches americanos tiene su gracia sólo hasta que puedes comprar coches nuevos. Tener especialistas en inglés del s. XXI durará hasta que esta época quede retratada como lo que realmente es: una de las más oscuras, insípidas y medievalizantes de la era moderna.

16 may. 2018

Autoayuda egiptológica

Kurt Lange, Pirámides, esfinges y faraones, 1952, Michigan (ed. Destino, Barcelona, ¿1952?, pg. 10):
Se dice que el camino más corto para llegar a uno mismo da la vuelta a la tierra. 
Esto debe comprenderse bien. 
Actualmente puede darse cómodamente la vuelta al mundo y a pesar de ello regresar espiritualmente tan pobre como cuando se emprendió el viaje. 
El camino más corto para comprenderse a sí mismo pasa a través del conocimiento de las grandes civilizaciones submergidas hace siglos, pero todavía influyentes, puesto que sobre ellas descansa la nuestra.
Osiris

15 may. 2018

Tener griego dentro de ti

F. Kinchin Smith & T. W. Melluish, Teach Yourself Ancient Greek: a foundation course, 1947, Londres (2a edición, 1968, pg. xiv):

If any piece of Greek seizes your fancy, learn it by heart. It’s good to have Greek inside you. Recite it constantly to yourself, letting your mind linger on its meaning and getting its full flavour. Repeat it to your friends, wife, children, mother, or long-suffering landlady. You will be surprised how extraordinarily fond of Greek you will grow in the process.  
Si algún fragmento de griego te llama la atención, apréndelo de memoria. Es bueno tener griego dentro de ti. Recítalo constantemente para ti, dejando que tu mente se detenga en su significado y absorbiendo todo su sabor. Repítelo a tus amigos, mujer, hijos, madre, o a tu sufrida casera. Te sorprenderás de cuán orgulloso te sentirás del griego en el proceso.

14 may. 2018

Es la ortografía, estúpido

Slim Dusty

Cada vez que la RAE decide incluir una palabra nueva en su diccionario saltan voces que claman al cielo. Desde la RAE misma insisten en que su diccionario se limita a recoger el uso que los hablantes dan al castellano, pero el hecho de que se trate de la principal institución que regula la lengua en España y Latinoamérica les da una carga prescriptiva y reguladora difícilmente obviable. Pasa lo mismo en catalán, mi lengua materna, en la que recientemente la normativa ha decidido suprimir los acentos diacríticos, es decir, aquellos que sirven para distinguir palabras distintas que se escriben igual.

Lo mejor es observar las reacciones de los hablantes, escritores y ‘entendidos’ en cada caso. Todos somos muy conservadores cuando nos tocan la lengua. Pero ahora vamos a desplazarnos a Grecia por un momento.

El griego clásico tenía seis signos ortográficos (ὰ, ά, ᾶ, ἀ, ἁ, ᾳ) que, además, se podían combinar (ᾆ). Esto respondía al hecho de que el griego antiguo era una lengua tonal, similar al chino de la actualidad.

El griego dejó de ser tonal para ser tónico muy rápidamente. No obstante, por tradición, se seguía escribiendo el griego moderno con el viejo sistema politónico, obsoleto y francamente complicado.

Los griegos abandonaron esos seis signos... ¡en el año 1981!, gracias a las reformas del socialista Papandreu. El griego pasó a tener un solo acento (ά), y así sigue hasta el día de hoy.

El griego tiene el triple de años que el castellano o el catalán. Es una lengua que desafía nuestra percepción temporal, es enormemente antigua. La única lengua viva que puede compararse con el griego en cuanto a longevidad es el chino, que yo sepa.

Los griegos actuales están muy orgullosos de su historia, y saben que haber simplificado su ortografía no es ninguna traición, como tampoco lo es tomar préstamos del francés, del inglés o del turco.

Más bien al contrario: es una proyección hacia el futuro y hacia los futuros interesados en acercarse a su lengua y a su cultura. ¿Tenemos esto los catalanohablantes? Creo que no. La normativa ortográfica de Pompeu Fabra, que ya ha cumplido el siglo, también suscitó mucho revuelo en su momento. Escritoras modernistas como Víctor Català (Caterina Albert) la criticaban porque con ella se perdía la ‘riqueza’ del catalán. Hoy en día, en cambio, sin la reforma fabriana el catalán sería una triste anécdota del pasado.

Los países más o menos pequeños conservan su cultura con uñas y dientes. Cuando nos tocan el patrimonio inmaterial sacamos las garras en seguida. Por poner un ejemplo bastante lejano, en Australia la adopción del sistema métrico también  tuvo sus detractores. El revuelo originado inspiró una canción de Slim Dusty, uno de los mejores cantantes de country del país: Kilometers are still Miles to me. Tan curiosa como reveladora, porque viene a decirnos que tengamos cuidado con tocar nuestro patrimonio inmaterial.

12 may. 2018

La pirámide histórica

Mapa chino, 1790

Recuerdo haber leído en un libro de pensamiento oriental que la palabra china para ‘cielo’ era tian, y uno de sus derivados más productivos, tiansha, literalmente ‘lo que hay bajo el cielo’, es decir, China. Todas las culturas han considerado, en algún momento, ser el centro del mundo. También los griegos creían que el monte Olimpo era el eje de la tierra.

Complementario a este etnocentrismo, existe otra tendencia que podríamos llamar ‘cronocentrismo’ o ‘eonocentrismo’. Creer, como siempre se ha creído, que la propia época es el punto culminante de la historia humana. Que no queda nada por hacer, que vivimos ya en el futuro. La tecnología tiene su papel en esta visión.

Los mitos griegos y la tradición hinduista parten de la suposición opuesta: de la idea según la cual la humanidad va empeorando con los años. El mito hesiódico y ovidiano de las tres edades (de oro, de plata, de bronce) lo ilustra bien. También la nostalgia que sentían permanentemente los romanos por sus mores maiorum, ‘las costumbres de los antepasados’.

El siglo XXI, con todos sus defectos, parece haber atestado un golpe más o menos definitivo al etnocentrismo. Pienso en cualquier corriente de pensamiento reciente y todas lo hacen: el postmodernismo, el ecologismo, el feminismo. Puede que se trate del inevitable movimiento pendular de la historia, y que esto haya surgido por oposición a los nacionalismos del siglo XIX. Sin embargo, los nacionalismos (y el Romanticismo, su indiscutible padre) hacían una cosa que nosotros hemos olvidado.

Me refiero aquí a combatir la idea del ‘cronocentrismo’. Los románticos añoraban la Edad Media o la antigua Grecia con fervor. Nosotros nos hemos deshecho de algunos prejuicios etnocéntricos pero nos negamos a pensar que vivimos peor que en el imperio romano, por ejemplo. De nuevo, la tecnología tiene un papel en esta visión, pero es un gravísimo error medir la calidad de vida tomando como único criterio los avances tecnológicos.

Todo ello me parece una contradictio in terminis. Descartamos el viejo cuento del hombre blanco, rico y superior que ha hecho la Historia pero, en cambio, nos ponemos en la cúspide de la pirámide histórica. Quizás la Historia, más que una pirámide, sea una rueda, y nuestra posición, algo totalmente transitorio. Pero nos cuesta mucho desprendernos de la idea del progreso por un motivo: el progreso existe a un nivel tecnológico, científico como mucho, y nosotros lo medimos todo con ese criterio. Al final, más que una contradictio in terminis, puede que sea cosa de una contaminatio de ideas... Dios nos asista.


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· El progreso 

11 may. 2018

De palabra

Nostris enim vitiis, non casu aliquo, rem publicam verbo retinemus, re ipsa vero iam pridem amisimus. 
A causa de nuestros vicios, y no por casualidad, conservamos el Estado de palabra, porque en realidad hace ya tiempo que lo perdimos. 
Cicerón, Sobre la República, 5.15

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

10 may. 2018

No son newtonianos

Thomas Moore, El placer de cada día, 1996 (ed. Folio, Barcelona, 1997, pg. 84):
Los niños miran al mundo con ojos que todavía no están entrenados para observar las cosas únicamente de acuerdo con las leyes de la física: los niños no son newtonianos por naturaleza.

Piaget estaría de acuerdo. Y quién sabe si Jesús, cuando dice aquello de "dejad que los niños se acerquen a mi" (Marcos 10, 14), no se refería también a esto, remotamente.

9 may. 2018

El más alto

νόμοισι δὲ καὶ ἄλλοισι χρᾶσθαι αὐτοὺς κεχωρισμένοισι τῶν ἄλλων ἀνθρώπων καὶ δὴ καὶ κατὰ τὴν βασιληίην τοιῷδε: τὸν ἂν τῶν ἀστῶν κρίνωσι μέγιστόν τε εἶναι καὶ κατὰ τὸ μέγαθος ἔχειν τὴν ἰσχύν, τοῦτον ἀξιοῦσι βασιλεύειν. 
Dicen (de los etíopes) que usan leyes distintas a las de los demás hombres, y que eligen a su rey de la siguiente manera: a quien juzgan ser el más alto y el más corpulento entre los ciudadanos, a ése lo nombran para que reine. 
Heródoto, 3.20

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· El discurso del rey

8 may. 2018

El horror de la memoria

Pareja leyendo, Kikugawa Eizan
Jenofonte fue discípulo de Sócrates. Él, un reconocido militar ateniense con simpatías espartanas, tuvo el privilegio de tratar con el indiscutible padre de la filosofía occidental. Más aún: tuvo el privilegio de trazar, junto con Platón, los rasgos principales de la figura literaria de su maestro. Sócrates no dejó nada escrito; todo cuanto sabemos de él lo debemos a otros autores griegos que lo conocieron. Y Jenofonte es uno de ellos.

Al comienzo de su Simposio, Jenofonte nos presenta a un Sócrates literario que charla con otros ciudadanos griegos en un banquete. Nicérato y Antístenes empiezan a hablar, y el primero afirma que su padre (“que procura que yo me convierta en un hombre de bien”) le ha hecho memorizar toda la Ilíada y toda la Odisea, y que ahora mismo sería capaz de recitarlas de memoria. La afirmación, lejos de sorprender a nadie, provoca la reacción de Antístenes: esto no tiene ningún mérito, le viene a decir. Todos los rapsodas se las saben.

La Ilíada tiene quince mil versos, y la Odisea doce mil. Para los griegos eran mucho más que unas piezas literarias: eran un pozo de sabiduría panhelénica de donde podían extraer referentes, frases y consejos para el día a día. Seguro que la mayoría de griegos que habían recibido educación se sabían, por lo menos, algunos episodios de memoria. Las citas de estas dos obras nutren absolutamente toda la literatura griega.

Poquísimos estudiantes de hoy en día son obligados a memorizar un poema de Garcilaso, o de Quevedo, o un párrafo del Quijote. El mismo sistema educativo favorece la amnesia sistemática. La diferencia entre un griego de hace 2.500 años y nosotros no es biológica: quiero pensar que el homo sapiens tiene las mismas capacidades cognitivas antes que ahora. La diferencia, evidentemente, yace en la cultura.

Y, por supuesto, las diferencias aquí sí que son abismales. Empezando por la imprenta y acabando por la sociedad digital, el mundo ha cambiado tanto que no hace falta exigir que nadie se aprenda quince mil versos de memoria. Pero tal vez estamos en el extremo opuesto. Me explico.

Desde gran parte de la pedagogía actual se defiende un concepto a priori muy interesante: el llamado “aprendizaje significativo”. Es la idea de que para aprender algo tienes que atribuirle un sentido, te tiene que conmover o gustar. Se opone al “aprendizaje memorístico”, aquel que se hace para aprobar el examen y que acaba rápidamente enterrado. Esta oposición, mal entendida, ha llevado a algunos problemas a mi entender.

George Steiner explica que las novelas de Dostoievski se conservaron durante el Estalinismo gracias a ávidos lectores que se las aprendieron de memoria. Hay un solo requisito para aprenderse satisfactoriamente una novela de memoria: que te guste, que la disfrutes palabra por palabra. De otro modo se olvida fácilmente. Yo estoy convencido de que esos lectores de Dostoievski hicieron un aprendizaje muy significativo.

Y, sin embargo, nadie lo diría. El problema de contraponer ‘significado’ con ‘memoria’ es que asociamos la segunda con una operación rutinaria... que se hace sobre las obras literarias. Obras que no deben de gustar a nadie, porque son muy largas y tienen fama de aburridas. Como si El Quijote no fuese una de las obras más divertidas jamás escritas.

La Ilíada y la Odisea se dejaron de aprender de memoria ya en la antigüedad cuando pasó un hecho muy sencillo: cuando dejaron de ser canónicas. Cuando dejaron de resonar entre los estudiantes. Y gran parte de este horror memoriae de nuestra sociedad y de nuestro sistema educativo arraiga en un problema similar. Es un problema de cánon. Se ha desvanecido.

Personalmente me cuesta encontrar obras literarias que sean un referente para cualquier persona cultivada. La Bíblia, la Odisea o El Quijote lo son tan sólo a modo de título. Poca gente se las lee. Si cito un fragmento de la Odisea en un discurso.... ¿cuánta gente sabrá reconocer la referencia?

Destruidos los modelos, la memorización pierde sentido. La relativización del cánon, muchas veces promulgada desde las mismas facultades de letras, ha hecho un daño terrible. También alguna que otra corriente pedagógica mal entendida, y aplicada muy a la ligera y rápidamente. Este daño no será fácil de reparar. A fin de cuentas, una sociedad sin una memoria fuerte es una sociedad sin identidad.

Abstractismo geométrico vanguardista

M. I. Finley, La Grecia primitiva: Edad del Bronce y Era Arcaica, 1970, Cambridge (ed. Crítica, 1983, trad. Teresa Sempere, pg 36):
Los productos más notables de todas las Cícladas eran los “ídolos” de mármol, casi siempre femeninos pero no exclusivamente, que se han hallado en gran número en las tumbas, no sólo en las propias islas sino también en tierra firme, en Grecia y Asia Menor. Con tamaños que van desde unos pocos centímetros hasta, en uno o dos casos, el metro y medio, estas estatuillas, a menudo muy toscas, son lisas desde la frente hasta la espalda, con cabezas ovaladas y alargadas. Los aspectos sexuales están poco acentuados, a veces prácticamente inexistentes y la impresión general que producen es casi la de un abstractismo geométrico vanguardista.
Ídolo cicládico
Dancing cheek to cheek, John Brown

7 may. 2018

Grecia y Hawaii

Si tuviera que hacer una lista con lo más importante que Grecia y los griegos han dado a Occidente, yo diría la lógica formal, el número pi, las clasificaciones biológicas, el alfabeto fonético, el teorema de Pitágoras, el principio de Arquímedes, la noción de átomo, la idea de ateísmo, la medicina hipocrática, la geometría euclidiana, el Nuevo Testamento, la proporción áurea, la idea de democracia, la idea de constitución, la filosofía racional y empirista, el teatro trágico y cómico, la retórica y oratoria, la poesía épica y lírica y la división cultural entre Europa y Asia, entre otros.

Grecia da para mucho por un solo motivo: tiene una historia muy amplia. Todos estos descubrimientos oscilan entre las épocas arcaicas (s. VIII a.C.) y las helenísticas bajo dominación romana (s. III d.C.). Y nótese que hablo de historia, opuesta a prehistoria, porque los griegos usaron la escritura muy temprano. Esto les dio unas ventajas enormes a nivel intelectual. (El por qué la división entre la historia y la prehistoria la marca la escritura es otro tema del que no nos vamos a ocupar hoy).

Hoy, de hecho, quiero hablar de Hawaii. Una isla remota, pequeñísima y con una historia minúscula comparada con la de Grecia. Y, sin embargo, nos ha dado el deporte del surf, el concepto de tabú, el ukelele o las ínclitas camisas. Parece una nimiedad comparado con las aportaciones griegas, pero no lo es para nada. Hete aquí el motivo: la inmensa mayoría de regiones del mundo no han aportado absolutamente nada a Occidente.

El hecho de que Hawaii, siendo tan minúsculo e insignificante, haya aportado tanto es debido a la fascinación que suscitó entre los americanos durante, sobre todo, los años sesenta de siglo pasado. Sin esto no sabríamos nada de Hawaii. Horacio, poeta romano, escribió unos versos similares sobre Grecia: Graecia capta ferum victorem cepit, “La Grecia conquistada conquistó a su furioso vencedor”. Es decir, Roma venció a Grecia militarmente, pero Grecia venció a Roma metafóricamente, con su cultura, que tanta fascinación generó entre los romanos.

Sin los romanos tampoco sabríamos nada de los griegos. Toda la herencia griega se transmitió en latín durante más de un milenio. Toda la fascinación por Grecia se ha escrito, por lo general, en latín. Igual que toda la fascinación por Hawaii se ha escrito en inglés, y no en las lenguas indígenas. La lección de todo esto es que los poderosos, que siempre los habrá, tienen un poder enorme para repercutir en la historia: elegir bien sus referentes.

La camisa hawaiiana de un servidor

Mitología marxista

Mircea Eliade, Lo sagrado y lo profano, 1957, Hamburgo (trad. Luis Gil, 1967, ed. Guadarrama, Madrid, pgs 200-1):
Marx recoge y continúa uno de los grandes mitos escatológicos del mundo asiano-mediterráneo, a saber: el del papel redentor de Justo (el “elegido”, el “ungido”, el “inocente”, el “mensajero”; en nuestros días, el proletariado), cuyos sufrimientos son llamados a cambiar el estatuto ontológico del mundo. En efecto, la sociedad sin clases de Marx y la desaparición subsiguiente de las tensiones históricas encuentran su más exacto precedente en el mito de la Edad de Oro que, según múltiples tradiciones, caracteriza el comienzo y el fin de la historia. Marx ha enriquecido este mito venerable con toda una ideología mesiánica judeo-cristiana: por una parte, el papel profético y la función soteriológica que asigna al proletariado; por otra, la lucha final entre el Bien y el Mal, que puede parangonarse sin dificultad con el conflicto apocalíptico entre Cristo y el Anticristo, seguida de la victoria decisiva del primero. Es incluso significativo que Marx vuelva a echar mano, por su cuenta y riesgo, de la esperanza escatológica judeo-cristiana de un fin absoluto de la Historia; en esto se separa de los demás filósofos historicistas (Croce y Ortega y Gasset), para quienes las tensiones de la Historia son circunstanciales a la condición humana y nunca pueden ser abolidas por completo.

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· La promesa de Marx

Pero con cariño

Manuel F. Galliano & Francisco R. Adrados, Primera Antología Griega, 1955, Madrid (3a edición, reimpresión, 1985, pg. 254):
El Económico es obra escrita por Jenofonte sin pretensiones, pero con cariño.

6 may. 2018

Mira a mis hijos

Sigmund Freud, Sexualidad infantil y neurosis, 1907 (ed. Alianza Editorial, 1972, pg. 26):
Así, una maníaca, al recibir la visita del médico, le conducirá ante un montón de excrementos que ha depositado en un rincón de su celda y se lo mostrará diciendo: «Mire usted el niño que he tenido hoy».

Grosero y perezoso

τίς γὰρ οὕτως ὑπάρχει φαῦλος ἢ ῥᾴθυμος ἀνθρώπων ὃς οὐκ ἂν βούλοιτο γνῶναι πῶς καὶ τίνι γένει πολιτείας ἐπικρατηθέντα σχεδὸν ἅπαντα τὰ κατὰ τὴν οἰκουμένην οὐχ ὅλοις πεντήκοντα καὶ τρισὶν ἔτεσιν ὑπὸ μίαν ἀρχὴν ἔπεσε τὴν Ῥωμαίων. 
¿Qué hombre hay tan grosero y perezoso que no quiera saber cómo y con qué política casi todas las naciones del universo, dominadas en tan sólo cincuenta y tres años, han caído bajo un solo imperio, el de los romanos? 
Polibio, Historia, 1.1

5 may. 2018

Kant en chino

J. F. Staal, “Euclid and Panini”, Philosophy East and West, vol. 15, nº 2, 1965, pgs 105-6:
In Chinese, no verb corresponds to "to be," which both functions as copula and expresses existence. Kant's criticism of the view that existence is a predicate can therefore never be meaningfully translated into Chinese. 
En chino no hay ningún verbo que se corresponda con ‘ser’, que funciona como cópula y expresa existencia. La crítica de Kant a la visión de que la existencia es un predicado, por lo tanto, no puede ser nunca bien traducida al chino.

Amante de la lucha

λιτὰς δὲ καὶ κληδόνας πατρῴους 
παρ᾽ οὐδὲν αἰῶ τε παρθένειον  
ἔθεντο φιλόμαχοι βραβῆς. 
Los jueces amantes de la lucha no dieron valor a sus súplicas ni a sus gritos al padre, ni tampoco a su vida virgen. 
Esquilo, Agamenón, 228-230.
Recientemente vi la palabra ‘amante de la lucha’ (φιλόμαχος, philómachos) usada en la taxonomía zoológica. En el Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza hay un ejemplar de un Philomachus pugnax, un ‘(pájaro) amante de la lucha, combatiente’. Imagino que el nombre le vendrá por su embravecido carácter.

Philomachus pugnax en el Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza

4 may. 2018

Acepto el universo

William James, Las variedades de la experiencia religiosa. Un estudio sobre la naturaleza humana, 1902 (ed. edicions 62, 1985, trad. mía a partir del catalán, pg. 55):
Se dice que la expresión preferida de nuestra trascendentalista de Nueva Inglaterra, Margaret Fuller, era: “Acepto el universo”, y cuando alguien se la repitió a Thomas Carlyle, su comentario sarcástico fue: “¡Por Dios! Más le vale”.

2 may. 2018

Kaif

Sir Richard Francis Burton, Relato personal de una peregrinación a Medina y a la Meca, 1855-6, Londres (ed. Quaderns Crema, 2003, traducción mía a partir del catalán, pg. 41):
Esto es el árabe kaif: saborear nuestra existencia animal; gozar pasivamente de los sentidos y nada más; una languidez placiente, una tranquilidad ensoñadora, hacer castillos de viento, que en Asia ocupan el lugar de la vida agitada, intensa y apasionada de Europa. Es consecuencia de una naturaleza alegre, impresionable y excitable, y de una exquisita sensibilidad temperamental; demuestra una tendencia a la voluptuosidad totalmente desconocida en las regiones septentrionales, donde la felicidad se encuentra ejerciendo tanto las facultades mentales como las físicas; donde Ernst ist das Leben; donde la tierra avariciosa te hace sudar la cara constantemente, mientras que el aire gélido y húmedo te pide una excitación contínua, o ejercicio, o cambios, o aventuras, o disipación, si no hay nada mejor. En Asia, el hombre no quiere otra cosa que reposo y sombra; en los márgenes de un riachuelo susurrante, o bajo el fresco cobijo de un árbol fragante, es absolutamente feliz, fumando una pipa, o sorbiendo una taza de café, o tomando un vaso de leche helada, pero por encima de todo turbando el cuerpo y la mente cuanto menos mejor; el tumulto de la conversación, el enojo de los recuerdos y la vanidad de los pensamientos son las interrupciones más desplacientes de este kaif. ¡No es estraño que kaif nos sea una palabra intraducible!

Winslow Homer, Jugando a pescar, 1875.

21 mar. 2018

Un filólogo en el Jardín Botánico

Recientemente visité el Jardín Botánico de Barcelona con mi pareja. Comparado con otros jardines que he visto también, el de Barcelona es impresionante. Está dividido en países, es enorme y muy cuidado. Vale tanto la pena que hemos pensado repetir la experiencia otro día.

Durante nuestra visita no me pude resistir a fotografiar algunas plantas y sus nombres. El latín –y el griego latinizado- son las lenguas de la botánica hasta el día de hoy. De la sesión de fotos me quedo con estas siete plantas y sus curiosos nombres:

Encephalartos ferox.



‘(Planta) con pan en la cabeza, feroz’. Entiendo que el ‘pan en la cabeza’ (en + cephalé + artos) se refiere al montecillo donde hunde sus raíces, y ‘feroz’ a su hábitat (Mozambique).

Ptaeroxylon obliquum.



‘(Planta) de madera y estornudo, oblicua’. La planta no nos hizo estornudar, pero sus hojas sí que son oblicuas.

Cryptocarya woodii.



‘(Planta) de frutos escondidos, de Wood’. El botánico John Medley Wood decidió que la planta era tímida...

Trichodiadema barbata.



‘(Planta) con pelo en la corona, con barba’. Sus peculiares flores podrían explicar lo del ‘pelo en la corona’ (trichós + diádema), pero ‘barbata’ me parece un misterio.

Crassula tetragona.


‘(Planta) gordita, de cuatro ángulos’. Las hojas se dividen en cuatro ángulos, y el nombre ‘gordita’ (crassula) es de lo más curioso.

Colliguaja odorifera.



‘(Planta) colliguaja, portadora de olor’. El olor, confirmado. ‘Colliguaja’ es el nombre vulgar latinizado.

Carpobrotus deliciosus.



‘(Planta) de fruto comestible, deliciosa’. Nos hubiera gustado comprobarlo, pero no se puede tocar nada.