27 abr. 2015

Tabús entre los galos

Desde las primeras aproximaciones al concepto del tabú hechas por J. G. Frazer o Sigmund Freud, la literatura antropológica ha ido investigando en qué consisten todas las prohibiciones asociadas a esta “contaminación”. En este sentido, se ha observado que el tabú polinesio, equiparado por algunos autores con el μίασμα o ‘mancha’ griego, consiste en vetar ciertas personas, alimentos u objetos a la sociedad para evitar que su energía mágica sea transmitida. César nos transmite el siguiente tabú asociado al druidismo entre los galos:

si qui aut privatus aut populus eorum decreto non stetit, sacrificiis interdicunt. haec poena apud eos est gravissima. quibus ita est interdictum, hi numero impiorum ac sceleratorum habentur, his omnes decedunt, aditum eorum sermonemque defugiunt, ne quid ex contagione incommodi accipiant, 

Si algún particular o colectivo no sigue sus órdenes (sc. las de los druidas) es vetado en los sacrificios. Esta pena es la más grave para ellos. A quienes les son prohibidos los sacrificios, los tienen entre el número de impíos y criminales, y todo el mundo los evita y rehuye su compañía y conversación para no recibir ningún mal por el contagio. 

Caes. B. G. 6.13

Es interesante ver el paralelismo con el μίασμα griego y los casos de Orestes o Edipo, portadores de una ‘mancha’ que les impide vivir en sociedad con normalidad. Cf. La rama dorada, J. G. Frazer, trad. Fondo de Cultura Económica, 1989, pg. 255:

Entre las tribus de la desembocadura del río Wanigela, en Nueva Guinea, el hombre que “toma una vida” es considerado impuro hasta someterse a ciertas ceremonias; tan pronto como puede, después de matar, se limpia y limpia el arma. Hecho esto satisfactoriamente, vuelve a su poblado y se sienta sobre los troncos de la plataforma sacrificial. Nadie se aproxima a él ni le preguntan nada, quienquiera que sea.

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