28 abr. 2015

Temer y esperar

Releyendo las Cartas a Lucilio de Séneca he encontrado una frase con repercusión en la filosofía moderna griega:

Sed ut huius quoque diei lucellum tecum communicem, apud Hecatonem nostrum inveni cupiditatum finem etiam ad timoris remedia proficere. 'Desines' inquit 'timere, si sperare desieris.' Dices, 'quomodo ista tam diversa pariter sunt?' Ita est, mi Lucili: cum videantur dissidere, coniuncta sunt. Quemadmodum eadem catena et custodiam et militem copulat, sic ista quae tam dissimilia sunt pariter incedunt: spem metus sequitur. 

Pero para hacerte partícipe también de la novedad de hoy, té diré que he encontrado en nuestro Hecatón que el fin de los deseos sirve también como remedio para el miedo. “Dejarás”, dice, “de tener miedo, si dejas de esperar”. Y tú dirás, “¿cómo puede ser que estas cosas tan distintas vayan de la mano?”. Pues así es, Lucilio mío: aunque parezcan ir separadas, están juntas. Del mismo modo en que las mismas cadenas atan al siervo y al soldado, así estas cosas que son tan distintas van juntas: el miedo sigue a la esperanza. 

Sen. Ep. 5.7

En el segundo capítulo de su libro Salvatores Dei, Nikos Kazantzakis escribe una frase muy parecida a la de Hecatón citada por Séneca:

Δεν ελπίζω τίποτα, δεν φοβούμαι τίποτα, λυτρώθηκα από το νου κι από την καρδιά, ανέβηκα πιο πάνω, είμαι λεύτερος. 

No espero nada, no temo nada, me he librado de la mente y del corazón, he escalado mucho más alto, soy libre.

Una versión abreviada de la frase es la que figura en su tumba de Heraclión.

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