1 may. 2015

Las costumbres antiguas

Recientemente he recordado uno de los pasajes más curiosos de las Noctes Atticae de Aulo Gelio en el que se reprende a un joven que hablaba con palabras antiguas y extrañas:

Quibus uerbis compellauerit Fauorinus philosophus adulescentem  casce nimis et prisce loquentem.  

Fauorinus philosophus adulescenti ueterum uerborum cupidissimo et plerasque uoces nimis priscas et ignotas in cotidianis communibusque sermonibus expromenti: 'Curius' inquit 'et Fabricius et Coruncanius, antiquissimi uiri, et his antiquiores Horatii illi trigemini plane ac dilucide cum suis fabulati sunt neque Auruncorum aut Sicanorum aut Pelasgorum, qui primi coluisse Italiam dicuntur, sed aetatis suae uerbis locuti sunt; tu autem, proinde quasi cum matre Euandri nunc loquare, sermone abhinc multis annis iam desito uteris, quod scire atque intellegere neminem uis, quae dicas. Nonne, homo inepte, ut, quod uis, abunde consequaris, taces? Sed antiquitatem tibi placere ais, quod honesta et bona et sobria et modesta sit. Viue ergo moribus praeteritis, loquere uerbis praesentibus atque id, quod a  C. Caesare, excellentis ingenii ac prudentiae uiro, in primo de analogia libro scriptum est, habe semper in memoria atque in pectore, ut "tamquam scopulum, sic fugias inauditum atque insolens uerbum".' 

Sobre con qué palabras el filósofo Favorino reprendió a un joven que hablaba de forma demasiado arcaica y anticuada. 

El filósofo Favorino le dijo a un joven deseoso de usar palabras antiguas y expresiones muy anticuadas en las conversaciones cotidianas y comunes: “Curio, Fabricio y Coruncanio, hombres muy antiguos, y los tres hermanos Horacios –todavía más antiguos- hablaron clara y sencillamente con los suyos, y no charlaban con palabras de los aruncios o los sicanos o los pelasgos, quienes se dice que habitaron Italia en primer lugar, sino con palabras de su tiempo. Pero tú, como si quisieras hablar con la madre de Evandro, usas unas expresiones que hace mucho tiempo que están en desuso, porque no deseas que nadie entienda lo que dices. ¿Por qué, estúpido, no eres consecuente con lo que quieres y te callas? Dices que te gusta la antigüedad, porque es valiosa, sobria y modesta. Entonces vive según las antiguas costumbres y habla con las palabras de ahora, y ten siempre en la memoria y en el corazón aquello que está escrito en el primer libro de la Analogía de Julio César, hombre de gran inteligencia y prudencia, que dice “aunque sea complicado, debes huir de las palabras extrañas e insolentes”. 

Gell. 1, 10

Es muy interesante, y también muy romano, el hecho de que Favorino le recomiende al joven “hablar con las palabras de ahora, pero vivir según las costumbres antiguas”. Sobre esto último hay un ensayo muy interesante de Michel de Montaigne titulado Des coustumes anciennes, ‘Sobre las costumbres antiguas’. Reproduzco aquí solamente el inicio, en el que Montaigne encuentra cierto placer en el hecho de vivir de forma anacrónica:

J’excuserois volontiers en nostre peuple de n'avoir autre patron et regle de perfection, que ses propres meurs et usances : car c'est un commun vice, non du vulgaire seulement, mais quasi de tous hommes, d'avoir leur visée et leur arrest, sur le train auquel ils sont nais. Je suis content, quand il verra Fabritius ou Lælius, qu'il leur trouve la contenance et le port barbare, puis qu'ils ne sont ny vestus ny façonnez à nostre mode. 

Con mucho gusto excusaría a nuestro pueblo por no tener otro patrón ni regla de perfección que sus propios usos y costumbres: porque es un vicio común, no sólo de la gente vulgar, sino de casi todos, tener el punto de mira y la resta sobre las formas de vida del lugar donde se ha nacido. Me complace, cuando veo a Fabricio o a Lelio, encontrar que tienen un aire y un porte raros, porque no visten ni se mueven a nuestra manera.

Con ‘la resta’, Montaigne se refiere a una parte de la armadura que sirve para sujetar la lanza.

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