1 may. 2015

Un autor difícil

Alejandra, Licofrón, ed. Alma Mater, 1956, pgs. XXXVIII-XXXIX:

¿De qué oscuridad se trata aquí? Porque no es ésta palabra unívoca: aplicado a Heráclito de Éfeso, el calificativo de σκοτεινός significa bien otra cosa que adjudicado a Licofrón. (....) Cuando Suidas estampa que Licofrón escribió la Alejandra τ σκοτεινὸν ποίημα, no emite un juicio peyorativo: no hay que entender tenebroso donde es más adecuado oscuro, difícil. (...) La oscuridad de Licofrón no tiene parentesco alguno con la de Mallarmé o los poetas herméticos modernos (...), el descubrimiento de las adivinanzas licofroneanas vuelven llana la Alejandra.

Siento discrepar con la idea de que un buen conocimiento de los referentes clásicos allana la lectura de Licofrón en griego. Además de tener que superar el abismo habitual entre prosa y poesía, el lector se ve obligado a lidiar con un vocabulario complicadísimo. Recuerdo que traducir la Ilíada ya me parecía frustrante en su momento por estar acostumbrado al vocabulario del jónico-ático. Sobre la dificultad de Licofrón, véase Historia de la literatura griega, vol. II, Albin Lesky, trad. Gredos, 2009, pg. 357:

Licofrón sobrepasó toda medida, con un lenguaje que evita por sistema toda denominación directa y opera con una multitud de palabras exquisitas, algunas de las cuales sólo se encuentran en él, y encubre una inmensidad de eruditos saberes detrás de sus alambicadas expresiones, siempre conducentes a error.

En las líneas siguientes Lesky hace hincapié en el valor de la Alejandra esencialmente por su contenido mitológico.

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