12 jul. 2015

La abstención sexual y el rito

Camara Laye, L’Enfant Noir, París, 1953:

Antes de trabajar el oro, el obrero tiene que purificarse, lavarse de la cabeza a los pies y, mientras dura la operación, abstenerse de toda relación sexual.

Cf. Walter Burkert, Homo Necans, Berkeley, 1983, pg. 3:

Thanks to the descriptions in Homer and tragedy, we can reconstruct the course of an ordinary Greek sacrifice to the Olympian gods almost in its entirety. The path that leads to the center of the sacred experience is complex. The preparations include bathing and dressing in clean clothes, putting on ornaments and wreaths; often sexual abstinence is a requirement.  
Gracias a las descripciones en Homero y la tragedia, podemos reconstruir el curso de un sacrificio ordinario griego a los dioses del Olimpo casi en su totalidad. El camino que lleva hasta el centro de la experiencia sagrada es complejo. Las preparaciones incluyen bañarse y vestirse con ropa limpia, ponerse ornamentos y coronas; muchas veces la abstención sexual es un requerimiento.

Es interesante remarcar que el “rito” que documenta Laye –un simple proceso metalúrgico- pasa a tener connotaciones sagradas por enmarcarse en una sociedad, la africana, con unas fuertes creencias animistas. Así, los metales pasan a ser portadores de espíritus, y su manipulación puede equipararse con cualquier otro contacto con lo sagrado, como puede ser un sacrificio ordinario en la antigua Grecia. La comparación con el pasaje de Burkert es interesante porque, en mi opinión, ambas prácticas –metalurgia, sacrificio- estan fuertemente impregnadas de supersticiones y tabúes en sus respectivas sociedades precisamente por incorporar un contacto con el más allá. Probablemente, la abstención sexual "proteja" de esos tabúes.

Personalmente, siempre he encontrado interesante la comparación con el juramento hipocrático y su prohibición explícita de tener relaciones sexuales durante el ejercicio de la medicina:

ἐς οἰκίας δὲ ὁκόσας ἂν ἐσίω, ἐσελεύσομαι ἐπ᾽ ὠφελείῃ καμνόντων, ἐκτὸς ἐὼν πάσης ἀδικίης ἑκουσίης καὶ φθορίης, τῆς τε ἄλλης καὶ ἀφροδισίων ἔργων ἐπί τε γυναικείων σωμάτων καὶ ἀνδρῴων, ἐλευθέρων τε καὶ δούλων. 
Cada vez que visite una casa, entraré en ella por la salud de los enfermos, desvinculándome de toda injusticia voluntaria y perjudicial, y de prácticas sexuales con los cuerpos de las mujeres y de los hombres, libres o esclavos.  
Hp. Jusj. 25

Helenistas como Heinrich Von Staden han apuntado con acierto que el juramento hipocrático debe ser leído en una clave “profesional” y no profana, puesto que muchos de sus postulados serían impracticables para un médico griego si se tomaran al pie de la letra. Von Staden apunta que “guardar el arte puramente y sagradamente” (Hp. Jusj. 21) sería complicado para un discípulo de Hipócrates, teniendo en cuenta los tabúes griegos que engloban etapas como el nacimiento, la muerte o la menstruación, etapas en las que un médico puede ser requerido. De la misma manera, a mí me resulta tentador interpretar este pasaje sobre la abstención sexual en clave ritual y no literalmente; al fin y al cabo, el médico es una de las personas con más contacto con la vida y la muerte ajenas.

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