22 jul. 2015

La epifanía como maduración



Ἀμβροσία ἐξ Ἀθανᾶν [ἁτερό]πτ[ι]λλος. αὕτα ἱκέτις ἦλθε ποὶ τὸν θεόν· περιέρπουσα δὲ [κατὰ τ]ὸ ἱα̣ρὸν τῶν ἰαμάτων τινὰ διεγέλα ὡς ἀπίθανα καὶ ἀδύνα[τὰ ἐόν]τα, χωλοὺς καὶ τυφλοὺ[ς] ὑγιεῖς γίνεσθαι ἐνύπνιον ἰδόν[τας μό]νον. ἐγκαθεύδουσα δὲ ὄψ̣ιν εἶδε· ἐδόκει οἱ ὁ θεὸς ἐπιστὰς [εἰπεῖν], ὅτι ὑγιῆ μέν νιν ποιησοῖ, μισθὸμ μάντοι νιν δεησοῖ ἀν[θέμεν ε]ἰς τὸ ἱαρὸν ὗν ἀργύρεον ὑπόμναμα τᾶς ἀμαθίας. εἴπαν[τα δὲ ταῦτ]α̣ ἀνσχίσσαι οὑ τὸν ὄπτιλλον τὸν νοσοῦντα καὶ φάρμ[ακόν τι ἐγχέ]αι· ἁμέρας δὲ γενομένας ὑγιὴς ἐξῆλθε.

Ambrosia de Atenas, ciega de un ojo. Vino como una suplicante al dios. Paseando por el santuario se rió de algunas curaciones como increíbles e imposibles, de si el cojo y el ciego se sanaban sólo con tener un sueño. Pero durmiendo tuvo una visión. Se le apareció el dios de pie diciéndole que, como la sanaría, le pediría que diese al templo una ofrenda de un cerdo de plata como recuerdo de su incredulidad. Habiendo dicho esto le abrió su ojo enfermo y le aplicó un remedio. Cuando se hizo de día se marchó curada.

I.G., IV2, 1.121

Esta inscripción de un santuario de Epidauro nos relata un proceso típico de incubatio: una paciente que pasa la noche en un santuario, ve a un dios (epifanía), concretamente a Asclepio, y al despertar ya no es la misma persona. Mutatis mutandis, podemos comparar la incubatio con la bajada a los infiernos de Ulises, Eneas u Orfeo: unas experiencias trascendentales tras las cuales la persona ha cambiado. Este esquema es también típico de muchos ritos de paso hacia la edad adulta en sociedades de todo el mundo.

La literatura posterior también ha hecho uso de este recurso, narrando períodos de epifanía tras los cuales los personajes cambian sus actitudes. Por ejemplo, en el poema épico inglés titulado La rima del anciano marinero (1798) de Samuel Taylor Coleridge, el marinero que ha matado al albatros pasa por una experiencia mística tras la cual aumenta su fe en Dios y puede salvarse junto con su embarcación. Esencialmente, este recurso (la maduración de un personaje) fue tipificado por Aristóteles como propio del género trágico en su Poética, donde lo bautizó como anagnórisis:

ἀναγνώρισις δέ, ὥσπερ καὶ τοὔνομα σημαίνει, ἐξ ἀγνοίας εἰς γνῶσιν μεταβολή, ἢ εἰς φιλίαν ἢ εἰς ἔχθραν, τῶν πρὸς εὐτυχίαν ἢ δυστυχίαν ὡρισμένων: καλλίστη δὲ ἀναγνώρισις, ὅταν ἅμα περιπετείᾳ γένηται, οἷον ἔχει ἡ ἐν τῷ Οἰδίποδι.

El reconocimiento (anagnórisis), como su mismo nombre indica, es un cambio desde la ignorancia hacia el conocimiento, produciendo simpatía u odio en aquellos que están destinados para la fortuna o la desgracia. Un reconocimiento (anagnórisis) es más efectivo cuando coincide con una adversidad, tal y como ocurre en Edipo Rey.

Aristot. Poet. 1452a

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