22 jul. 2015

La ironía en Edipo Rey



George Steiner, Nostalgia del absoluto, Ediciones Siruela, 2001, Madrid, trad. María Tabuyo y Agustín López, pgs. 41-44:
Primero, desde el principio, Freud hizo uso de los mitos y del material imaginario y poético de la literatura para proporcionar una prueba decisiva a sus teorías.

(…)

Durante los últimos meses de 1896 y en la primera mitad de 1897, Freud acumuló material recogido de las fantasías, los ensueños diurnos y los modelos obsesivos de sus pacientes. Una y otra vez este material parecía conducir al hecho de que una niña había sido seducida por su padre. Al principio, Freud se inclinó a creer que esto había sucedido realmente. Luego comenzó a preocuparse: demasiadas niñas seducidas por demasiados padres; incluso en la Viena degenerada de la época, aquello carecía de sentido. Empezó  a buscar una explicación diferente.

(…)

El 15 de octubre llega la hora copernicana en la historia de todo el movimiento psicoanalítico. (…) (Escribe Freud): “He encontrado el amor de la madre y los celos del padre también en mi propia vida, y ahora creo que es un fenómeno generalizable a toda la primera infancia. Si es así, la fuerza del Edipo Rey de Sófocles, a pesar de todas las objeciones al destino inexorable que aparecen en la obra, se hace perfectamente inteligible”.
Es conocido que Freud se inspiró en una línea muy concreta del Edipo Rey de Sófocles para toda su teoría. Concretamente, se basó en la frase a caballo de los versos 981 y 982:
πολλοὶ γὰρ ἤδη κἀν ὀνείρασιν βροτῶν
μητρὶ ξυνηυνάσθησαν.

Porque muchos de los mortales ya se han acostado con su madre en sueños.

Soph. OT 981-2
Estas palabras las pronuncia Yocasta, madre y esposa de Edipo, para que éste deje de preocuparse por si se casará con su madre, de la que acaba de saber que aún vive. Toda la trama de la obra se organiza en un in crescendo, en la que la información es dosificada con cautela hasta llegar a la περιπέτεια, o “cambio de suerte”, de Edipo. Aristóteles, un gran admirador de la tragedia de Sófocles, escribe en su Poética:

ἔστι δὲ περιπέτεια μὲν ἡ εἰς τὸ ἐναντίον τῶν πραττομένων μεταβολὴ καθάπερ εἴρηται, καὶ τοῦτο δὲ ὥσπερ λέγομεν κατὰ τὸ εἰκὸς ἢ ἀναγκαῖον, οἷον ἐν τῴ̂ Οἰδιποδι ἐλθὼν ὡς εὐφρανῶν τὸν Οἰδίπουν καὶ ἀπαλλάξων τοῦ πρὸς τὴν μητέρα φόβου, δηλώσας ὃς ἦν, τοὐναντίον ἐποίησεν.

Un “cambio de suerte” (peripéteia) es un cambio en la situación hacia su opuesto, como se ha dicho antes, siendo además este cambio, como decimos, probable o inevitable – como el hombre en el Edipo Rey que viene a felicitar a Edipo y a librarle de su ansiedad sobre su madre revelándole su origen y cambia toda la situación.

Aristot. Poet. 1452a
Con “el hombre”, Aristóteles se refiere al mensajero que llega para decirle a Edipo que su padre ha muerto y que Merope no era en realidad su madre. La ironía de este pasaje se basa en que el anuncio del mensajero, que busca aliviar a Edipo, acaba por desencadenar todo lo contrario. 

En este sentido, podemos distinguir dos tipos de ironía en Edipo Rey. La primera es la ironía dramática, consistente en que el espectador ya sabe algo que el personaje aún debe descubrir. Por ejemplo, cuando Edipo dice que investigará la muerte de Laios “como si se tratara de mi propio padre”:
ἀνθ᾽ ὧν ἐγὼ τάδ᾽, ὡσπερεὶ τοὐμοῦ πατρός,
ὑπερμαχοῦμαι κἀπὶ πᾶν ἀφίξομαι,

Por esta causa lucharé y llegaré donde sea, como si se tratara de mi propio padre,

Soph. OT 264-5
La segunda es la ironía sofoclea, consistente en que un personaje habla de tal modo que tiene más razón de lo que él mismo puede llegar a saber. Este último tipo de ironía suele referirse a las palabras de un personaje y a su aplicación sobre él mismo. Por ejemplo, cuando Edipo se refiere a sí mismo como “el hombre que no sabe nada”:
ἀλλ᾽ ἐγὼ μολών,
ὁ μηδὲν εἰδὼς Οἰδίπους, ἔπαυσά νιν,

Pero llego yo, Edipo, el hombre que no sabe nada, y hago cesar a la esfinge,

Soph. OT 396-7
Hay un tercer recurso similar a la ironía que usa Sófocles, y que consiste en narrar desde un buen inicio que hay una terrible epidemia sobre la ciudad griega de Tebas, en la que se ubica la acción de la obra. Los espectadores atenienses de Edipo Rey, tan sólo unos años antes, tuvieron que sufrir la plaga de Atenas en medio de la Guerra del Peloponeso. Seguro que muchos espectadores todavía tenían muy vivo el recuerdo de su catástrofe cuando escucharon las palabras del Coro en Edipo Rey.

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