13 jul. 2015

Tibi opto bonam noctem

John Edwin Sandys, History of Classical Scholarship, 1908, Cambridge, vol. III, pg. 7:

Latin, in Gesner's view, should he learnt, not by committing to memory the rules of Grammar that make the language hateful to the learner, but, in the first place, by reading a Latin rendering of the New Testament. It was also to be learnt by practice. The master should converse with his pupils in Latin, ringing the changes on the shortest and simplest phrases; and the pupil should be encouraged to speak Latin, even if he made mistakes at first. Gesner frankly records his earliest attempt, when, on meeting his master in the street after sunset, he gaily accosted him with the ungrammatical sentence: — Domine praeceptor, precor te bona nox.

El latín, en la opinion de Gesner, debía ser aprendido no inculcando en la memoria las normas de la gramática que hacían la lengua odiosa para el alumno, sino, en primer lugar, leyendo una versión latina del Nuevo Testamento. También se aprendía con la práctica. El profesor debía conversar con sus alumnos en latín, exagerando los cambios en las frases más cortas y simples; y el alumno debía ser animado a hablar en latín, incluso aunque cometiera errores al principio. Gesner recuerda con cariño su primer intento cuando, habiéndose encontrado a su profesor en la calle después del anochecer, se acercó con gracia a él con la frase incorrecta: - Domine praeceptor, precor te bona nox.

Gesner debía de haber sabido que, para desear buenas noches a tu profesor, la frase latina más adecuada es Domine praeceptor, tibi opto bonam noctem.

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