15 dic. 2015

Mis citas favoritas de novelas

Estoy empezando la colosal tarea de revisar mis subrayados en novelas y anotar las frases que más me gustaron. A continuación, y como fruto de este trabajo, reúno un recopilatorio de mis citas literarias favoritas (todo novela):

• “Cuando llegaba la hora de votar, los electores se daban cuenta de que si votaban a mi oponente ya se había acabado la diversión. Que todo lo que les permitiría la ley sería beber gaseosa y quizás besar a sus mujeres. Y esta idea no seducía demasiado a nadie, las mujeres incluidas”. (Pop. 1280, Jim Thompson)

• “Lo conseguiría por la vía difícil, por larga que fuese. Al menos tenía tiempo de sobras. A los diecinueve años uno tiene tiempo de sobras.” (Invitación a la violencia, Lionel White)

• “Cuanto más mayor te haces menos miedo tienes de los fantasmas, tanto si crees en ellos como si no. Cuando pasas la línea de los cincuenta, has conocido a tanta gente que se ha muerto que los fantasmas, si los hay, no te son extraños del todo.” (La noche a través del espejo, Fredric Brown)

• “Las barras de plata y las armas siguen, creo yo, en el mismo escondrijo donde las enterró Flint; y por lo que me concierne a mí, pueden permanecer allí eternamente. Ni una yunta de bueyes sería capaz de arrancarme de mi tierra y llevarme a la maldita isla. Y mis peores pesadillas, en las noches de invierno, son todavía aquellas en que oigo retumbar la resaca en las costas abruptas, y a lo mejor me despierto sobresaltado y me incorporo alarmado en el lecho, a la voz chillona del loro gritando desaforadamente “¡Monedas de ocho! ¡Monedas de ocho!”. (La isla del tesoro, Robert Louis Stevenson)

• “Puta una vez, puta siempre, es lo que yo digo.” (El ruido y la furia, William Faulkner).

• “¡Qué dulce desinterés, sin recuerdos! Cuando todo muere dentro de ti y nadie ha tenido aún tiempo para renacer. Vale la pena vivir para morir, para saber que todo ha muerto dentro de nosotros.” (Ferdydurke, Witold Gombrowicz)

• “- Me gusta una mujer que sabe lo que quiere. – A mi también me gustan, pero no conozco a ninguna”. (La Dalia Negra, James Ellroy)

• “- ¿Por donde empiezo, Majestad? – Empieza por el principio, continúa por el medio y acaba por el final. Y luego, párate.” (Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll)

• “Sólo se crece llegando al final de algo y empezando otra cosa.” (El mundo según Garp, John Irving)

• “Para la gente para la que el pecado es una mera cuestión de palabras, la salvación también es sólo palabras”. (Mientras agonizo, William Faulkner)

• “Buck no leía los periódicos; de otro modo hubiera sabido que se acercaba el peligro no sólo para él, sino para cada uno de los perros de Virginia.” (La llamada de lo salvaje, Jack London)


William Faulkner para la revista Life

11 dic. 2015

Metáforas descifrables

Costanzo di Girolamo, Teoría crítica de la literatura, ed. Crítica, 1978, pg. 121-122:

Un esquimal que haya estudiado con todo detenimiento la “gramática” del castellano, del italiano, del francés y del inglés podrá entender sin demasiados problemas una frase como llueve a cántaros, o piove a catinelle, y quizás incluso il pleut comme vache qui pisse, pero quedará sin duda perplejo ante una expresión del tipo it’s raining cats and dogs.(...) Quien no tenga conocimiento, por ejemplo, de la metáfora, en modo alguno universal, de nave por “vida”, podrá entender muy equivocadamente un célebre soneto de Petrarca. (...) Todo depende, es obvio, del contexto, pero si se es ajeno a ciertos lenguajes sectoriales incluso una voz bien contextualizada resultará incomprensible.

Todas las lenguas tienen metáforas indescifrables, aunque probablemente menos de las que creemos. En Metaphors we live by, el célebre ensayo de 1980 del lingüista George Lakoff, se proponen una serie de asociaciones conceptuales que dan lugar a metáforas sutiles y muy arraigadas. Por ejemplo, la asociación entre dominios separados como el “amor” y el “viaje” dan lugar a frases como “nuestra relación no va a ninguna parte” o “tenemos que separarnos”. Se me ocurre, aunque no lo sé del cierto, que el hecho de que aparezcan animales en una expresión metafórica (it’s raining cats and dogs), aporta una idea de intensidad, como ocurre en catalán cuando aparecen partes del cuerpo en una metáfora (treure foc pels queixals, treure el fetge per la boca).

El propósito de estudiar


9 dic. 2015

La sociedad postlibrum

Harold Bloom, The Western Canon: The Books and School of the Ages, 1994, Harcourt Brace & Company, pg. 519:

Only a few handfuls of students now enter Yale with an authentic passion for reading. You cannot teach someone to love great poetry if they come to you without such love. How can you teach solitude? Real reading is a lonely activity and does not teach anyone to become a better citizen.  
Sólo algunos pocos estudiantes entran ahora en Yale con una auténtica pasión por la lectura. No puedes enseñar a alguien a amar la gran poesía si te llegan sin este amor. ¿Cómo puedes enseñar la soledad? La lectura real es una actividad solitaria y no le enseña a nadie a ser un mejor ciudadano.

Cf. George Steiner, El lector infrecuente, 1978, dentro de Pasión Intacta, ed. Siruela, 1997, pg. 30:

La lectura genuina exige silencio (en un famoso pasaje, Agustín dice que su maestro, Ambrosio, fue el primer hombre capaz de leer sin mover los labios). Leer, según el retrato de Chardin, es un acto silencioso y solitario. Es un silencio vibrante y una soledad poblada por la vida de la palabra.
pg. 35-36:

El apartamento moderno, evidentemente diseñado para jóvenes, no cuenta con espacio, con paredes limpias para colocar estanterías de infolios, libros en cuarto, los numerosos volúmenes de las opera omnia entre los cuales el lector de Chardin ha seleccionado su texto.
pg. 41:

El infolio, la biblioteca privada, la familiaridad con las lenguas clásicas o el arte de la memoria pertencerán, cada vez más, a unos cuantos eruditos. El precio del silencio y de la soledad aumentará. (Parte de la ubicuidad y del prestigio de la música deriva precisamente del hecho de que se puede escuchar en compañía de otros. La lectura seria excluye incluso a los íntimos).
pg. 44:

Las alternativas no son tranquilizadoras: la vulgarización y el ruidoso vacío intelectual, por un lado, y la retirada de la literatura hacia las vitrinas de los museos, por otro.

Los mediados de siglo XX presenciaron el nacimiento de una tendencia que ha florecido por completo en el XXI: el cambio desde una sociedad escrita (literacy) a una sociedad de imágenes. Hemos pasado del libro a la pantalla como los medievales pasaron del pergamino a las ilustraciones en retablos; ellos identificaban personajes bíblicos en las pinturas, y nosotros identificamos memes o gifs. Ambos lenguajes son indescifrables para el profano.

Las eras de la imagen, cuando la lectura privada ha pasado a ser minoritaria, vienen caracterizadas por esta “cultura de la comunidad”, por oposición a la “cultura personal” de la era escrita. La cultura de la comunidad se disfruta en compañía (física o virtual) y tiene el texto como mero (y breve) soporte. En la Edad Media se pusieron de moda los florilegia o antologías de citas, pero muy pocos tenían acceso a las obras enteras de un autor. En la actualidad el volumen de información es tan grande que la elección es imposible: en su lugar obviamos el texto –la materia prima- y nos quedamos con el resumen de Wikipedia.

La comunidad es ahora omnipresente: que te cierren el facebook es algo así como la vieja excomulgación. Ya no hay autodidactas o lo que los ingleses llaman polymath (“aprendedor de muchas cosas”): un Leonardo Da Vinci o un Thomas Young son sustituidos por equipos de investigadores y por trabajo interdisciplinar (es decir, pluripersonal). La soledad se cambia por el trabajo en equipo, y la lectura privada –y, por extensión, solitaria- del libro, por los congresos y la visualización de un power point.

La psicología y la medicina actuales tienden a ver la soledad como algo pernicioso para las personas, en vez de considerarla como una experiencia necesaria en la adolescencia y primera juventud para el autoconocimiento, el desarrollo de las propias capacidades y una forma única de cultivación y superación personal que pasa por la lectura.

Por último, hay quien ve la vieja sociedad escrita, reivindicada por Steiner y Bloom, como un sistema elitista y aristocrático. “Como es una educación que han recibido sólo unos pocos, no la queremos para el resto”. Este argumento es como decir que no queremos prosperidad económica para todos porque actualmente la riqueza se concentra en unos pocos. La sociedad escrita, a pesar de la opinión común, es tremendamente democrática, porque tiene como moneda de cambio los argumentos, las citas, el razonamiento y las palabras –algo que, paradójicamente, es patrimonio de todos. 

Es curioso que la sociedad que “ha superado” el libro también dinamite la privacidad. La lectura es un momento de reclusión, todo lo opuesto a la vida comunal continua a la que estamos sometidos. Es también la sociedad amnésica que no cultiva su memoria, la sociedad de la hiperespecialización y de la universidad desorientada. Tal vez algún día salgamos de ella para mejor.

6 dic. 2015

La altura de la cultura

Leo en La Vanguardia de hoy, día 6 de diciembre de 2015, un artículo de Miquel Molina en la página 63 titulado Cultura sólo hay una. El autor pone de manifiesto que la dicotomía entre alta y baja cultura, que tanto preocupó a Stuart Mill o a los teóricos marxistas, sigue muy vigente hoy en día entre quienes dictan las políticas culturales de este país, que prácticamente sólo favorecen a la cultura “de base” –es decir, a la baja cultura. El autor se pregunta con acierto si no sería hora ya de ir superando la división, como hicieron Andy Warhol o Bob Dylan en los años ’60, y hablar de “cultura” en un único sentido.

Creo que la reflexión es muy acertada, algo inusual viendo el nivel de los articulistas de este país, que entienden de todo menos de hacer artículos de opinión (en general). Yo quisiera comentar un par de cosas al respecto.

En mi último año de carrera pude elegir todas las asignaturas del curso, así que decidí apartarme momentáneamente de la filología clásica y cursar créditos de crítica literaria y cultural y de Cultural Studies. Y agradezco la experiencia, aunque sigo prefiriendo leer a Platón. La pregunta es: ¿pueden convivir los estudios culturales, la crítica de cine o de cómic, con la alta cultura? Si la pregunta se refiere a la pura posibilidad, es evidente que sí: nuestras facultades sustituyen a Shakespeare por Paul Auster con bastante ligereza. Véase Harold Bloom, The Western Canon: The Books and School of the Ages, 1994, p. 519:

What are now called "Departments of English" will be renamed departments of "Cultural Studies" where Batman comics, Mormon theme parks, television, movies, and rock will replace Chaucer, Shakespeare, Milton, Wordsworth, and Wallace Stevens.

Lo que ahora llamamos “Departamentos de inglés” serán renombrados como departamentos de “Cultural Studies” donde los cómics de Batman, los parques temáticos mormones, televisión, películas y rock reemplazarán a Chaucer, Shakespeare, Milton, Wordsworth y Wallace Stevens.

La otra pregunta, quizás más procedente, es si esto “debería” hacerse, si es adecuado estudiar, cultivar, subvencionar, etc. la baja cultura junto con la más alta. Yo no veo problema en ello, siempre que se use una visión crítica al respecto. Los filólogos no nos “creemos” a Tucídides: lo leemos críticamente, lo pasamos por el prisma de nuestra ciencia. Quizás el problema de fondo es que se pretende estudiar la baja cultura con una visión humanista, idealizada y canónica de la cultura, y no desde un punto de vista sociológico, antropológico, etc. y por lo tanto crítico.

Otra cuestión es que la separación entre culturas es, directamente, fruto de una proyección interesada, burguesa y elitista de la propia identidad colectiva. Algo muy propio del Romanticismo del XIX, algo que valdría la pena ir superando porque, además, la baja cultura toma constantemente modelos, arquetipos y elementos de los grandes clásicos. Yo diría que el interés por el latín y el griego se puede ver favorecido por la baja cultura y su adaptación de modelos antiguos. Pero para darse cuenta de esto es necesario haber adoptado la visión crítica de la que hablaba antes. Si nos limitamos a relativizar el cánon y punto, flaco favor le hacemos a las facultades de humanidades. Lo que define (corrijo: lo que debería definir) a las humanidades es su modus operandi, no su objeto de estudio, en líneas generales. Lo relevante, pues, no es la altura de la cultura, sino la altura de quienes la estudian.

La industrialización y los clásicos

Karl Marx, Introducción a Una contribución a la crítica de la economía política , 1859 (traducción mía a partir del inglés):

¿Acaso es factible Aquiles al lado de la pólvora y el plomo? ¿O es la Ilíada compatible con la imprenta y la prensa de vapor? 

Cf. J. R. R. Tolkien, carta a Christopher Tolkien, 7 de Julio de 1944 (citado en Laudator Temporis Acti):

There is the tragedy and despair of all machinery laid bare. Unlike art which is content to create a new secondary world in the mind, it attempts to actualize desire, and so to create power in this World; and that cannot really be done with any real satisfaction. Labour-saving machinery only creates endless and worse labour. (...) So we come inevitably from Daedalus and Icarus to the Giant Bomber. It is not an advance in wisdom! 
Existe la tragedia y la desolación de toda la maquinaria puesta al descubierto. A diferencia del arte que se contenta con crear un nuevo mundo secundario en la mente, ésta intenta actualizar el deseo, y así crear poder en este Mundo; y esto no puede ser llevado a cabo con ninguna satisfacción real. La maquinaria que ahorra trabajo sólo crea otro trabajo peor e infinito. (...) Así que venimos irremediablemente de Dédalo e Ícaro hasta el Gran Bombardero. ¡Esto no es un avance en cuanto a sabiduría!

Haber leído a Kant

Albert Rivera no ha leído a Immanuel Kant porque nuestra sociedad no promueve leer a los grandes autores occidentales. Es muy hipócrita por nuestra parte exigir a los políticos “cultura” y a la vez desterrar esta cultura del mercado laboral, de la enseñanza obligatoria y de las ciencias de prestigio. Precisamente, son los filósofos quienes hablan de tres tipos de “coherencia”: la coherencia lógica (no puede llover y no llover a la vez), la coherencia conceptual (no puedes estar casado y ser soltero a la vez) y la coherencia práctica (no puedes levantar una tonelada con un dedo). Kant nos diría que nuestro comportamiento es conceptualmente incoherente: no puedes marginar la filosofía y exigirla al mismo tiempo.

5 dic. 2015

Epicuro es venerado

Reproduzco la última estrofa de un poema de Gautier de Châtillon, poeta francés que escribió en latín a finales del siglo XII, titulado Licet eger cum egrotis, y que encontramos en John Stevens, The Later Cambridge Songs: An English Song Collection of the Twelfth Century, Oxford University Press, 2005, pg. 86 (traducción del latín mía):
Ergo nullus vivit purus 
castitatis perit murus 
commendatur Epicurus
nec speratur moriturus 
grata sunt convivia. 
Auro et pecunia 
cuncta facit pervia 
pontifex futurus. 
Por lo tanto, nadie vive puramente, y el muro de la castidad se derrumba. Epicuro es venerado y no se contempla el hecho de que vamos a morir. Nos gustan los banquetes, y el futuro pontífice lo convierte todo en adquirible con oro y dinero.
Los cristianos medievales no aprobaban el hedonismo de Epicuro en absoluto, posiblemente porque no se molestaron en entenderlo. En este poema, el filósofo helenístico queda retratado como una especie de demonio.

Catálogo de ensayos

Este post va dirigido especialmente a mí, porque tiene como propósito anotar los ensayos que más me han marcado hasta el momento. A lo largo de los años he leído novela, poesía, autores clásicos, algo de teatro, manuales técnicos, artículos académicos y un largo etcétera de géneros, pero lo que más huella ha dejado en mi persona es este género tan marginado actualmente. A continuación listo, en ningún orden en particular, algunos títulos con los que me he formado intelectualmente:

1. “El Banquete”, Platón
2. “Verdad y método”, Hans Georg Gadamer
3. “Tratado contra el método”, Paul Feyerabend
4. “La guerra que mató a Aquiles”, Caroline Alexander
5. “Historia del pensamiento político griego”, V.A.
6. “La genealogía de la moral”, Friedrich Nietzsche
7. “La rama dorada”, James George Frazer
8. “Nostalgia del absoluto”, George Steiner
9. “Vigilar y castigar”, Michel Foucault
10. “Tótem y tabú”, Sigmund Freud
11. “Una pena en observación”, C. S. Lewis
12. “El mundo clásico”, Robin Lane Fox
13. “Gödel, Escher, Bach”, Douglas Hofstadter
14. “Copistas y filólogos”, V.A.
15. “ Lo sagrado y lo profano”, Mircea Eliade
16. “Historia de la decadencia y caída del imperio romano”, Edward Gibbon
17. “El gobierno en el futuro”, Noam Chomsky
18. “Conversaciones filológicas”, Pompeu Fabra
19. “Historia de la filosofía en el siglo XX”, Christian Delacampagne
20. “Ensayos”, Michel de Montaigne
21. ”Conversaciones con Goethe”, J. P. Eckermann
22. “¿Está usted de broma, Sr. Feynman?”, Richard Feynman
23. “Homosexualidad griega”, K. J. Dover
24. “Homo Necans”, Walter Burkert
25. “Tractatus Logico-Philosophicus”, Ludwig Wittgenstein

Este es un listado muy híbrido porque comprende temas muy diversos, pero son obras todas ellas con la virtud de oscilar entre el academicismo y la divulgación. Y precisamente hoy en día, con el conocimiento y los avances recluidos en las aulas universitarias, este tipo de libros son más necesarios que nunca.