30 abr. 2016

Soldados y poetas



Michel Volkovitch & Jacques Lacarrière, Anthologie de la poésie grecque contemporaine 1945-2000, ed. Gallimard, 2000, pg. 7-8:


L’histoire de la Grèce n’ayant été pendant des siècles qu’une suite de combats pour sa libération, on y rencontre très souvent le poète au milieu même des combattants. (...) “Moi, j’agirai et toi, tu écriras”, dit le capétan Karaïskakis, un des principaux héros de la guerre d’Indépendance, au poète Panaghiotis Soutzos. Formule concise qui résume à merveille l’exceptionnelle osmose à cette époque entre le luth, la plume et le fusil, outils qui d’ordinaire vont rarement ensemble.

La historia de Grecia ha venido siendo a lo largo de los siglos un resultado de combates por su liberación, y uno encuentra en ella muchas veces al poeta en medio de los combatientes. (...) “Yo haré y tu escribirás”, dice el capitán Karaiskakis, uno de los principales héroes de la Guerra de la Independencia, al poeta Panaghiotis Soutzos. Fórmula concisa que resume la excepcional osmosis en cierta época entre el laúd, la pluma y el fusil, utensilios que por lo general van raramente juntos.

Griego antes del desayuno



John Chadwick, “No Homer before breakfast”, 1998, en Times Higher Education:

Stray shows too that although the classical dinosaurs died out, the species evolved to survive. The gentlemanly scholar who read his Homer before breakfast was replaced by the expert who made the study of his text into an abstruse science. This led to major advances in scholarship, but also to the fragmentation of classics.

Stray también enseña que aunque los dinosaurios clásicos murieron del todo, la especie evolucionó para sobrevivir. El académico gentilhombre que leía a Homero antes del desayuno fue reemplazado por el experto que hizo del estudio de su texto una ciencia abstrusa. Esto condujo a grandes avances científicos, pero también a la fragmentación de las clásicas.

Sin llegar a traducir Homero antes de desayunar, un servidor suele traducir algunos fragmentos de la Primera Antología Griega de la Gredos cuando se aburre y necesita sacarle el polvo a sus gigantescos diccionarios.

Entradas relacionadas:


Ramon Casas i Carbó, Interior al aire libre


29 abr. 2016

Non omnis moriar



W. H. Auden, In memory of W. B. Yeats, fragmento, dentro de Another Time, 1940, traducción mía:

But for him it was his last afternoon as himself,
An afternoon of nurses and rumours;
The provinces of his body revolted,
The squares of his mind were empty,
Silence invaded the suburbs,
The current of his feeling failed; he became his admirers.

Pero para él fue su última tarde como tal,
Una tarde de enfermeras y rumores;
Las provincias de su cuerpo se revolucionaron,
Los cuadros de su mente estuvieron vacíos,
El silencio invadió los suburbios,
La corriente de su sentir falló; se convirtió en sus admiradores.

Este último verso, “se convirtió en sus admiradores”, me fascinó la primera vez que lo leí. Es imposible no pensar en Horacio y en su non omnis moriar:

Exegi monumentum aere perennius
regalique situ pyramidum altius,
quod non imber edax, non aquilo impotens
possit diruere aut innumerabilis
annorum series et fuga temporum.
non omnis moriar multaque pars mei
vitabit Libitinam;

He levantado un monumento más duradero que el bronce y más alto que las construcciones reales de las pirámides, que ni la lluvia devoradora ni la tramontana salvaje podrán destruir; ni tampoco la interminable sucesión de los años o el paso del tiempo. No moriré del todo y una gran parte de mí sobrevivirá a Libitina.

Hor. Od. 3.30

Libitina era una diosa itálica de la muerte.

Recientemente se ha publicado en catalán una traducción de 150 poemas de W. B. Yeats coincidiendo con el 150º aniversario de su nacimiento. Efectivamente, el poeta irlandés se convirtió en sus admiradores y tampoco murió del todo.


Reinterpretar la tradición



Hans-Georg Gadamer, Verdad y método II, 1960, (trad. Manuel Olasagasti, Ediciones Sígueme, 2006, Salamanca, pg. 97):
Una vez que perdió credibilidad el mundo de valores de la epopeya homérica, concebido para una sociedad aristocrática, se hace necesario un nuevo arte interpretativo para la tradición. Esto se produjo con la democratización de las ciudades, cuyo patriciado hizo suya la ética de la nobleza. La expresión de la misma fue la idea pedagógica de la sofística: Ulises ocupó el puesto de Aquiles y adoptó unos rasgos sofísticos incluso en teatro.

En este pasaje, Gadamer remonta los orígenes de la hermenéutica a la Grecia clásica y perpetúa los modelos de esta primera ciencia interpretativa hasta la exégesis bíblica anterior a Lutero. Personalmente, encuentro interesante que un cambio de valores en la sociedad griega produzca el nacimiento de una ciencia interpretativa para los textos fundacionales de su cultura. En última instancia, si seguimos a Gadamer, este cambio de valores acabaría conllevando unas implicaciones metodológicas colosales para la filosofía y la ciencia positivista en el siglo XX. En efecto, Gadamer eleva el fenómeno hermenéutico desde el simple texto a la categoría de problema epistemológico de carácter general. Releer a Homero es el primer paso, para el filósofo alemán, para cuestionarse los cimientos de nuestra comprensión de la realidad.

El mejor amigo del hombre



Charles Darwin, El origen de las especies, 1859 (trad. Antonio Zulueta, Espasa Libros, 2008, Madrid, pg. 90):
Vemos el valor atribuido a los animales aun por los salvajes de la Tierra del Fuego, cuando matan y devoran a sus mujeres viejas en tiempos de escasez, como de menos valor que sus perros.

Recuerdo aproximarme a El origen de las especies cuando cursaba primero de carrera. No entendí nada. Lo ojeo ahora y me mantengo en mi ignorancia. Pero revisando el libro he visto el único subrayado que le hice antes de abandonarlo a medias. Creo que el clásico de Darwin es uno de esos libros que hay que tener aún cuando nunca se lea, y tener subrayado esto en la página 90 significa que leí –como mínimo- hasta ahí. Un auténtico récord.

Entrando en el asunto canino, Darwin nos transmite una subversión de los valores más elementales: considerar la vida de un perro como más valiosa que la de un anciano. El adjetivo salvaje encaja bien aquí. No obstante, Frazer nos transmite el ritual romano de coronar a los perros durante las fiestas de Diana. Cf. J. G. Frazer, La rama dorada, 1890 (trad. Fondo de Cultura Económica, 1989, pg. 26):
Además, en el festival anual de la diosa adornaban con coronas a los perros de caza y los animales salvajes no eran molestados.

También cabe apuntar que, si uno consulta el índice de La rama dorada y busca “Perros”, encontrará varias referencias a su sacrifico y al tabú de tocarlos. No obstante, resulta peculiar que los “salvajes” de Chile y los romanos les tengan en cierta consideración. Lo más frecuente era tenerlos en poca estima, como atestigua el insulto κυνώπης, “cara de perro”, que encontramos ya en la Ilíada (Il. 1.159). El insulto “cara (de) perro” sigue siendo usado actualmente en caló, según tengo entendido.

También Eliano, científico romano del siglo III, escribe en griego sobre unos hombres de Egipto con “cara de perro” (κυνοπρόσωποι):
μετὰ δὲ ταύτην Κυνοπρόσωποι νέμονται ἄνθρωποι κατὰ τὴν ὁδὸν τὴν ἐς Αἰθιοπίαν ἄγουσαν. ζῶσι δὲ ἄρα οὗτοι θηρῶντες δορκάδας τε καὶ βουβαλίδας, ἰδεῖν γε μὴν μέλανές εἰσι, κυνὸς δὲ ἔχουσι τὴν κεφαλὴν καὶ τοὺς ὀδόντας.

Después de este (oasis), habitan unos hombres con cara de perro bajando por el camino que lleva a Etiopía. Éstos viven cazando venado y antílopes, y son negros a la vista, y tienen la cabeza y los dientes de perro.

Ael. NA 10.25

Una caracterización, en cualquier caso, nada positiva.