27 abr. 2016

El dios del amor homosexual



Afrodita, la diosa hembra, enciende el fuego que enloquece a los hombres por una mujer, pero es Eros en persona quien tiene las riendas del deseo de hombres. ¿Hacia cuál me inclinaré? ¿Hacia el joven chico, o hacia su madre? Declaro que hasta la misma Afrodita dirá: el chico hermoso es el ganador.

Meleagr. 18

Este poema de Meleagro, cuyo original griego he sido incapaz de encontrar, distingue dos divinidades atendiendo al objeto de nuestro amor: Afrodita es la diosa que enciende la pasión hacia las mujeres, y Eros hacia los hombres -en los mismos hombres-.

Desconozco el origen de esta diferencia que el poeta helenístico explicita. Sin embargo, Kavafis, veinte siglos después, parece hacerse eco de ella en su poema Bajo la casa, que reproduzco junto con una traducción mía:

Χθες περπατώντας σε μια συνοικία
απόκεντρη, πέρασα κάτω από το σπίτι
που έμπαινα σαν ήμουν νέος πολύ.
Εκεί το σώμα μου είχε λάβει ο Έρως
με την εξαίσια του ισχύν.
                                 Και χθες
σαν πέρασ’ απ’ τον δρόμο τον παληό,
αμέσως ωραΐσθηκαν απ’ την γοητεία του έρωτος
τα μαγαζιά, τα πεζοδρόμια, η πέτρες,
και τοίχοι, και μπαλκόνια, και παράθυρα·
τίποτε άσχημο δεν έμεινεν εκεί.
Και καθώς στέκομουν, κ’ εκύτταζα την πόρτα,
και στέκομουν, κ’ εβράδυνα κάτω απ’ το σπίτι,
η υπόστασίς μου όλη απέδιδε
την φυλαχθείσα ηδονική συγκίνησι.


Ayer, caminando por un barrio apartado, pasé bajo la casa donde había entrado cuando era muy joven. Ahí, mi cuerpo lo tomó Eros con su fuerza extraordinaria.

Y ayer, cuando caminaba por la calle vieja, de repente se embellecieron, por encanto del amor, las tiendas, las aceras, las piedras, los muros y los balcones, y las puertas. Nada desagradable se quedó ahí.

Y mientras yo me estaba quieto, y miraba la puerta, y me estaba quieto, y me detenía bajo la casa, todo mi ser se entregó a la emoción de placer custodiada.

En la primera estrofa, la personificación del amor en el dios Eros podría ser, tal vez, un eco de la tradición alejandrina de Meleagro. En efecto, el amante de Kavafis era un hombre con toda probabilidad.

EDITADO: Edito para adjuntar una imagen del texto griego de Meleagro que me ha enviado un buen colega mío muy amablemente. Un saludo, Jordi.

  

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