29 abr. 2016

Non omnis moriar



W. H. Auden, In memory of W. B. Yeats, fragmento, dentro de Another Time, 1940, traducción mía:

But for him it was his last afternoon as himself,
An afternoon of nurses and rumours;
The provinces of his body revolted,
The squares of his mind were empty,
Silence invaded the suburbs,
The current of his feeling failed; he became his admirers.

Pero para él fue su última tarde como tal,
Una tarde de enfermeras y rumores;
Las provincias de su cuerpo se revolucionaron,
Los cuadros de su mente estuvieron vacíos,
El silencio invadió los suburbios,
La corriente de su sentir falló; se convirtió en sus admiradores.

Este último verso, “se convirtió en sus admiradores”, me fascinó la primera vez que lo leí. Es imposible no pensar en Horacio y en su non omnis moriar:

Exegi monumentum aere perennius
regalique situ pyramidum altius,
quod non imber edax, non aquilo impotens
possit diruere aut innumerabilis
annorum series et fuga temporum.
non omnis moriar multaque pars mei
vitabit Libitinam;

He levantado un monumento más duradero que el bronce y más alto que las construcciones reales de las pirámides, que ni la lluvia devoradora ni la tramontana salvaje podrán destruir; ni tampoco la interminable sucesión de los años o el paso del tiempo. No moriré del todo y una gran parte de mí sobrevivirá a Libitina.

Hor. Od. 3.30

Libitina era una diosa itálica de la muerte.

Recientemente se ha publicado en catalán una traducción de 150 poemas de W. B. Yeats coincidiendo con el 150º aniversario de su nacimiento. Efectivamente, el poeta irlandés se convirtió en sus admiradores y tampoco murió del todo.


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