21 jul. 2016

Alterar el pasado



In tria tempora vita dividitur: quod fuit, quod est, quod futurum est. Ex iis quod agimus breve est, quod acturi sumus dubium, quod egimus certum. Hoc est enim, in quod fortuna ius perdidit, quod in nullius arbitrium reduci potest.
La vida se divide en tres tiempos: el que fue, el que es y el que será. De éstos, el presente es breve, el futuro dudoso, y el pasado cierto. Es en este último que la fortuna ha perdido su derecho, el que no puede sujetarse a juicio de nadie.
Sen. Brev. Vit. 10.10.2

Ésta es una de las sentencias más inspiradas del De brevitate vitae de Séneca. Para el filósofo romano, el pasado es inmutable y muchos pierden su presente pensando en el futuro. Me resulta interesante leer la frase de Séneca comparándola con esta reflexión de Wilde en De profundis sobre el Cristianismo; cf. Oscar Wilde, Epistola: In Carcere et Vinculis (“De Profundis”), 1897 (trad. José Emilio Pacheco, Seix Barral, 1975, Barcelona):
El pecador debe arrepentirse, porque de otro modo sería incapaz de darse cuenta de lo que ha hecho. El instante del arrepentimiento es también el instante de la iniciación. Más aún: es el medio por el cual podemos alterar nuestro pasado. Los griegos pensaron que esto era imposible. Lo repiten sus aforismos gnómicos: Ni siquiera los dioses pueden cambiar el pasado. Cristo demostró que puede hacerlo hasta el más vulgar de los pecadores –y es lo único que puede hacer. Para muchos es difícil comprender esta idea. Yo diría que uno tiene que ir a la cárcel para entenderla.

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