24 jul. 2016

El refugio de los recuerdos



ille qui multa ambitiose concupiit, superbe contempsit, impotenter vicit, insidiose decepit, avare rapuit, prodige effudit, necesse est memoriam suam timeat. Atqui haec est pars temporis nostri sacra ac dedicata, omnis humanos casus supergressa, extra regnum fortunae subducta, quam non inopia, non metus, non morborum incursus exagitet; haec nec turbari nec eripi potest: perpetua eius et intrepida possessio est. Singuli tantum dies, et hi per momenta, praesentes sunt; at praeteriti temporis omnes, cum iusseritis, aderunt, ad arbitrium tuum inspici se ac detineri patientur, quod facere occupatis non vacat.

Aquel que ha deseado muchas cosas ambiciosamente, aquel que las consumió con insolencia, aquel que abusó de su victoria, aquel que engañó con insidias, aquel que robó con avaricia, aquel que gastó en exceso, a la fuerza debe temer su memoria. Pero ésta es la parte sagrada e irrevocable de nuestro tiempo, enriquecida con todos los accidentes de la vida, libre del reino de la fortuna, cuyo curso ni la pobreza, ni el miedo, ni las enfermedades alterarán. Ésta no puede ser ni perturbada ni quitada: su posesión es perpetua y libre de miedos. Tan sólo uno a uno los días son presentes, y aún por momentos; pero todos los días pasados vendrán a ti cuando se lo ordenes. Se dejan contemplar y detener a tu arbitrio, cosa que no puede hacer la gente demasiado ocupada.

Sen. Brev. Vit. 10.10.4


Estas líneas del De brevitate vitae de Séneca nos presentan los recuerdos como un refugio, en la medida en que hayamos vivido bien nuestro pasado. Recuerdo una entrevista a George Steiner en la que decía una frase para enmarcar: “somos lo que recordamos. Lo que tú llevas contigo, los bastardos no lo podrán tocar”. Con esto, Steiner no se refería exactamente a los recuerdos vitales, sino a los textos memorizados durante la infancia y juventud. Sin embargo, el profesor de Cambridge comparte con Séneca la concepción de los recuerdos como un refugio.

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