30 ene. 2017

Cómo leer el Ulises de Joyce

James Joyce, Ulises, 1922:
- ¿Qué diríais, mis buenos señores, de un pastel de pichones cebados, unas tajadas de venado, una cabeza de jabalí con pistachos, un cuenco de cándidas natillas, un vaso de aguardiente de nísperos y una botella de vino añejo del Rhin? 
- ¡Pardiez! -gritó el último en hablar-. Eso me acomoda. ¡Pistachos! 
- ¡Ajá! -gritó el de placentero continente-. ¡Una pobre casa y una despensa vacía, decíais! Buen pícaro sois vos.

Doy por perdidos mis dos volúmenes del Ulises de Joyce. Se los dejé a alguien y no recuerdo a quién. Esta cita la copié hace años, cuando todavía tenía los libros. Por eso no puedo dar la referencia exacta del pasaje.

Como suele ocurrir, no recuerdo con demasiada exactitud qué pasaba en la novela de Joyce, pero sí que recuerdo mi impresión al leerla. Fue muy positiva. La leí justo antes de empezar la carrera, e incluso antes de haber leído la Odisea. Yo tenía 17 años y casi nunca leía novelas; quizás fue por eso que Joyce me gustó tantísimo. Creo que Ulises es una novela para gente que no suele leer novelas.

Me explico. Ulises es muchas cosas, pero ante todo, es un retrato moral de su protagonista. El argumento es lo de menos. Lo mejor de Ulises, para mí, fue el lenguaje y sus insights en la psicología humana. Me lo pasé realmente bien al leerlo: aunque no lo parezca, es una novela divertida. Divertida si te gustan los juegos de palabras, las parodias, la mezcla de alta y baja cultura, etcétera. Pero si lees literatura más por el qué que por el cómoUlises no es tu libro.

Creo que Ulises presupone una actitud lectora ante él que casi nadie tiene ya. Los lectores de novelas -perdonéseme- suelen buscar un tipo de placer que no encontrarán nunca en Ulises. A mí me da absolutamente igual que se muera un personaje o saber quién es el asesino en una novela de Agatha Christie. Desde luego, los lectores de Agatha Christie no deberían aproximarse al Ulises de Joyce.

Los lectores de ensayo, de teatro, de poesía o de literatura clásica sí. Y, desde luego, los lectores de Shakespeare también. No sólo porque en Ulises encontramos un capítulo entero donde los personajes discuten sobre Shakespeare. Más bien porque quien lee Shakespeare en el siglo XXI ya sabe cómo transcurren y acaban Macbeth, Hamlet o El rey Lear. Igual que los antiguos griegos ya sabían, antes de ir al teatro, cómo acababan Edipo Rey o Electra. 

Si hay algo que Occidente nunca aprendió de los formalistas rusos es que los argumentos son siempre los mismos. El spoiler es un concepto risible para un buen lector. La literatura entendida como story-telling es para gente que ha leído más bien poco. Los griegos lo sabían: en sus mitos ya encontramos todas las posibilidades, pero no por eso dejaron de escribir literatura. Más bien al contrario, la mitología y la literatura fueron siempre de la mano.

Si no suelo leer novela es porque no me gusta que me tomen por tonto. Al escritor yo le entrego mi voluntad, mi sentir, mi capacidad máxima de atención con tal de que me actualice lo que siempre se ha dicho y escrito. Pero ¿cuántas novelas hacen eso sin jugar sucio? ¿Sin hacerte pasar su historia como única? Muy pocas. 

¿Cuántas novelas se centran en la psicología, los personajes, el lenguaje -estás leyendo, y no viendo la tele: un buen lenguaje es fundamental-, en jugar con la tradición? Ulises lo hace de una manera magistral. Las novelas que se autoproclaman "originales" son una estafa, en mi experiencia. Pero Ulises no: Joyce sabía, casi que podríamos decir que predijo, el papel de la literatura en una era de la imagen. Es muy fácil leer Ulises y disfrutarlo; hay que leerlo con la actitud de quien va a una clase magistral de su profesor favorito. No vas a aprender nada que no esté ya en los libros, pero vas a disfrutar aprendiéndolo. Y de eso se trata.


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