31 jul. 2017

Contra el término 'feminicidio'

Quienes me conocen bien saben que tengo un gran respeto y simpatía por el feminismo. Hace ya un tiempo que partidarios de este movimiento han acuñado un término nuevo: ‘feminicidio’. Con él se refieren a la violencia doméstica que acaba en asesinato. Es un tema muy grave, y precisamente por ello deberíamos ser cuidadosos con las palabras. Vayamos por partes.
Tras el término hay una definición acuñada ad hoc: “asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer”. Sin embargo, un regicidio o un homicidio no son nunca asesinatos (de un rey, de una persona) por el hecho de ser reyes o personas. Un homicida no es un asesino “sistemático” –eso es un maníaco, un psicópata, etc.
El único –cidio sistemático es el genocidio. Éste sí que denota matar por el hecho de ser, por ejemplo, judío, armenio o griego. Por eso un genocidio es el asesinato de más de un ser humano. Pero el término ‘feminicidio’ no denota un asesinato en masa de mujeres; denota el asesinato de una mujer. Y, sin embargo, han querido incluir en la definición del término la frase “por el hecho de ser mujer”.
Este añadido aparentemente inofensivo es muy inapropiado. Con él, se equipara el asesinato de una persona con genocidios como el judío (seis millones de personas), el armenio (un millón y medio de personas) o el griego (un millón de personas). Se equipara al homicida con el psicópata, y al sexo femenino con una etnia.
Soy el primero en defender que las vidas importan, pero las palabras también. ‘Feminicidio’ es una palabra correcta, pero su definición debe ser o bien un asesinato en masa de mujeres por el hecho de ser mujeres, o bien un asesinato de una mujer, a secas. Señores de la RAE, no metan más la pata.

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