14 jul. 2017

El intelectual

José Ferrater Mora, Del intelectual y de su relación con el político, 1945, en Variaciones sobre el espíritu, ed. Sudamericana, Buenos Aires, pg. 23-24:

Alguien me replicará que el intelectual se pone con frecuencia al servicio de ideas erróneas, de sentimientos mezquinos, de valores falsos. Es absolutamente cierto. Pero es precisamente entonces cuando el intelectual deja de serlo. Porque no hay duda: cuando la inteligencia trabaja honradamente, no descubre jamás realidades torpes.

pg. 24:

Pues el auténtico intelectual es siempre humilde, humilde ante las cosas y las ideas, aunque a veces sea desenfadadamente orgulloso ante ciertas personas, que no son precisamente las que poseen escasas luces, sino las que se creen con el derecho de proyectar sombra sobre todas las luces. 
(...) 
El verdadero intelectual sabe, en cambio, que toda idea implica siempre su contraria y que su misión no es imponerlas, sino descubrirlas y averiguar sus límites. 
(...) 
(El intelectual) es todo lo contrario del hombre de una sola idea y de un solo libro.

pg. 38:
El fanático es lo inverso del intelectual, como es lo inverso del político, porque es, podríamos decir, un híbrido producto de estos dos seres.

pg. 39:

Aunque hijo de su época, el intelectual está siempre un poco al margen de toda época.

Ferrater Mora

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