2 jul. 2017

Satán era persa

Jesús Mosterín, Los judíos, 2006, Madrid, Alianza Editorial (reedición de 2015, pg. 69):

Durante los siglos de teocracia yahvista bajo tutela política persa, la influencia cultural de la religión de los persas se hizo sentir sobre el judaísmo, como era de esperar. En los textos de esa época aparecen por primera vez temas típicos de la religión mazdeísta, pero completamente ajenos al yahvismo preexílico, tales como la figura de Satán, las jerarquías de ángeles y demonios, el juicio final y la inmortalidad del alma. En el Iyyob (Job) y en el Dibré ha-yamim (Crónicas) aparece Satán como adversario de Dios y factor del mal, en claro reflejo de la concepción dualista persa. A la idea de un Satán opuesto a Dios se une la de un juicio final y una vida después de la muerte, con premios para los humanes (sic) que en esta vida hubieran estado con Dios y castigos para los que hubieran estado con Satán. Estas ideas persas, a través del judaísmo, acabarían pasando al cristianismo y al islam.

Les Trésors de Satan, de Jean Delville

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