6 jul. 2017

Una naturaleza hostil

Recientemente, en Laudator Temporis Acti se ha publicado una entrada con un fragmento de las Epístolas de Pseudo-Hipócrates. Me ha parecido un excelente ejemplo de cómo algunas ideas griegas han influido directamente en la ciencia y la medicina actual. Veamos el pasaje:
οὐχ' ὁρῇς, ὅτι καὶ ὁ κόσμος μισανθρωπίης πεπλήρωται; ἄπειρα κατ' αὐτῶν πάθεα ξυνήθροικε. ὅλος ἄνθρωπος ἐκ γενετής νοῦσός ἐστι· τρεφόμενος ἄχρηστος, ἱκέτης βοηθείης· αὐξανόμενος ἀτάσθαλος, ἄφρων διὰ χειρὸς παιδαγωγίης· θρασὺς ἀκμάζων, παρακμάζων οἰκτρός, τοὺς ἰδίους πόνους ἀλογιστίῃ γεωργήσας·  
¿Acaso no ves que incluso el cosmos está lleno de odio hacia los hombres? Habitan en él infinitos dolores para la humanidad. El hombre entero es una enfermedad desde el nacimiento: mientras se le alimenta, es inútil y suplica ayuda; mientras crece, es presuntuoso y un estúpido a las manos de su tutor; en su esplendor es insolente, y de viejo da lástima, con los muchos dolores que conlleva su insensatez. 
Pseudo-Hipócrates, Epístolas, 17.9

En efecto, los griegos fueron los primeros en formular la idea de que la naturaleza es de una hostilidad considerable para el hombre. Véase Roger James, Understanding Medicine, 1970, Harmondsworth, Middlesex (trad. Elena Armedo Soriano, 1994, ed. del Prado, Madrid, pg. 13-14):

Debe ocupar un pimerísimo lugar en la lista de las interpretaciones equivocadas el confuso concepto sobre la Naturaleza arraigado en la mentalidad de la gente por frases hechas del tipo “La Naturaleza nunca se equivoca”, y “hay que dejar actuar a la Naturaleza”.  Estos sustitutos del pensamiento son utilizados para apoyar posturas de desaprobación ante cualquier medida, desde la fluorificación del agua de bebida hasta la aceptación de medidas terapéuticas médicas de probada eficacia. Incluso si admitimos la dudosa posibilidad de conceder a la Naturaleza inteligencia y capacidad de lucha, no podemos olvidar la suposición implícita de que la Naturaleza está de nuestro lado, suposición que es una reminiscencia de la idea de que Dios, creador y preservador de toda la especie humana, se pone siempre de nuestro lado en cualquier combate. 
(...) 
Podemos decir, si queremos, que, en general, la Naturaleza está efectivamente de nuestro lado. Pero cuando sabemos que la Naturaleza está en contra nuestra, y cuando sabemos, gracias a anteriores experiencias, que las consecuencias de la falta de acción son el empeoramiento del proceso o la muerte, entonces nos interesa combatir a la Naturaleza, si vemos alguna posibilidad de vencerla.

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