11 ago. 2017

Moras


Actualizo desde un cómodo retiro rural en casa de mi pareja. Hoy hemos ido a recoger moras. No me puedo resistir a presentar la cosecha con una foto... y de comentar un poco de latín:
Quisquis amat nigra(m) nigris carbonibus ardet. Nigra(m) cum video, mora libenter aedeo. 
Quien ama a una morena arde con carbones negros. Cuando veo a una morena me como unas moras con mucho gusto. 
Corpus Inscriptionum Latinarum, IV, 6892
Ésta es una curiosísima inscripción latina de Pompeya. Por lo que recuerdo, no hay consenso en si nigra hace referencia a una chica morena o negra. En cualquier caso, hay un juego de palabras entre las mujeres morenas –las predilectas del gamberro romano que inscribió esto hace ya dos mil años- y los carbones negros (nigram/nigris). La metáfora de arder de amor era ya conocida en época imperial, deduzco.

Luego están las moras. No recuerdo un solo pasaje en toda la literatura clásica en el que las moras sean afrodisíacas, pero nuestro grafitero anónimo las asocia al sexo. He buscado en Dioscórides y tampoco hay nada de nada. Eso sí, aracnofóbicos: las hojas del moral curan las mordeduras de tarántula, según el farmacéutico griego:
ὁ δὲ χυλὸς τῶν φύλλων φαλαγγιοδήκτοις ἀρήγει ποθεὶς κυάθου πλῆθος. 
El zumo de las hojas (sc. del moral) bebido en cantidad de un ciato ayuda a quienes han sido mordidos por una tarántula. 
Dioscórides, De materia medica, 1.126

10 ago. 2017

La Constitución como argumento

Henry David Thoreau, Slavery in Massachussets, 1854, [35] (trad. mía a partir del inglés accesible aquí):
The judges and lawyers — simply as such, I mean — and all men of expediency, try this case by a very low and incompetent standard. They consider, not whether the Fugitive Slave Law is right, but whether it is what they call constitutional. Is virtue constitutional, or vice? Is equity constitutional, or iniquity? In important moral and vital questions, like this, it is just as impertinent to ask whether a law is constitutional or not, as to ask whether it is profitable or not. They persist in being the servants of the worst of men, and not the servants of humanity.

Los jueces y los abogados – y me refiero a ellos como tales- y todos los hombres de conveniencia se acercan a este caso desde unos estándares muy bajos e incompetentes. Ellos consideran, no si la Ley de los Fugitivos es correcta, sino si es lo que ellos llaman constitucional. ¿Constitucional es algo virtuoso, o es un vicio? ¿Es constitucional la igualdad, o la maldad? En las cuestiones morales y vitales como ésta es tan impertinente preguntarse si una ley es constitucional o no como lo es preguntarse si es rentable o no. Perseveran en ser los sirvientes de los peores hombres, y no los sirvientes de la humanidad.
Me consta que Thoreau ayudó a diversos esclavos negros de Estados Unidos a cruzar la frontera hacia Canadá. Estas líneas las escribió para una conferencia contra la esclavitud. Encuentro curiosísimo, y tristemente actual, que los defensores del statu quo y de un marco legal que les convenía esgrimieran como el gran argumento que la esclavitud ‘es constitucional’. Precisamente, Thoreau advierte en estas líneas que esto no es un argumento.

Naturalmente, cito este pasaje con la independencia de Cataluña, mi tierra, en mente. Antes que nada, decir que no pretendo comparar la esclavitud americana con el proceso de independencia de un país. Sólo quiero criticar el inmovilismo y algunos argumentos en contra de un referéndum (¡un referéndum!) que he visto en las redes. Por ejemplo, he visto citas de Hannah Arendt que defienden este inmovilismo basándose en que, a la fuerza, vivimos bajo leyes que hemos ‘heredado’ sin tomar partido en ellas. Que ‘no se puede’ empezar la partida de cero a cada nueva generación. Que yo no voté la Constitución, pero me toca aguantarla.

Este argumento es lamentable. Evidentemente que la Constitución no contempla la independencia de una parte de España, pero es que precisamente lo que se pide es un cambio en las reglas del juego. En un juego de mesa, ningún ‘folleto de reglas’ contempla cambios estructurales. A mi entender, Thoreau también hacía hincapié en esto, y ya veo que las mentalidades no han cambiado tanto.

Una esclava en venta, José Jiménez de Aranda

9 ago. 2017

Perversiones semánticas

Que la lengua es de los hablantes es una máxima aceptada ya, incluso, por las instituciones lingüísticas más oficiales que tenemos. El mismo paso del tiempo vuelve inevitables los cambios lingüísticos, por lo general evidentes cuando se trata de préstamos que oímos por primera vez (hipster, smartphone, selfie...), pero no tanto cuando operan a un nivel mucho más sutil. Me refiero aquí a la semántica, es decir, a cambios en el significado de palabras que ya existían.

Me vienen ahora a la memoria algunas ‘perversiones semánticas’ castellanas que comprobé cuando estudiaba latín. Por ejemplo, en latín una vagina es una funda de una espada; semen significaba ‘semilla’, excrementum, ‘poso’ y violare, ‘volver violeta’, si mal no recuerdo. De un modo análogo, un profesor de griego nos comentó, en primero de carrera, que en griego clásico la palabra filólogo (φιλολόγος) significaba ‘charlatán’, y que no fue hasta la época helenística que se especializó para designar el trabajo de los archivistas de la biblioteca de Alejandría.

Pero exceptuando este último caso, lo más habitual es que una palabra se ‘degrade’ en su semántica. Hace ya un tiempo que hemos presenciado la sutil degradación de un adjetivo que, además, me concierne profesionalmente: ‘magistral’. En origen, ‘magistral’ (del latín magister, ‘maestro’) era una cualidad cien por cien positiva, pero los pedagogos se encargaron de devaluarla: una clase magistral, una explicación magistral o un libro magistral ya no son vistos con buenos ojos. Que te digan que eres un profesor magistral es ya peyorativo.

En otra línea, se han llegado a convertir en sinónimos dos palabras latinas que, en origen, eran opuestos. Me refiero aquí a ‘radical’ y ‘extremo’. Se usan indistintamente, pero ‘radical’ deriva de radix, ‘raíz’, y hace referencia a algo nuclear y esencial, mientras que ‘extremo’ deriva de extremus, ‘último’, y hace referiencia a algo postrero y tangencial. Por ejemplo, el ‘cristiano radical’ debería ser aquél que toma la doctrina cristiana como base, mientras que el ‘cristiano extremo’ es el que la lleva a sus últimas consecuencias. Un matiz que se ha perdido por completo, desgraciadamente.

Hay también un problema con las ‘fobias’. Stricto sensu, la ‘xenofobia’ es el miedo a los extranjeros. Si tu vecino es un racista, quizás el término más adecuado sería ‘misóxeno’. La cosa se complica con términos como ‘homofobia’, literalmente ‘miedo a los iguales’. Naturalmente no vamos a cambiar nada de esto, pero sigo pensando que empobrecer la lengua es empobrecer el pensamiento.

6 ago. 2017

Homo tristis post coitum

καὶ μετὰ τὰ ἀφροδισία οἱ πλεῖστοι ἀθυμότεροι γίνονται. 
Después del acto sexual la mayoría de personas se sienten más desanimadas (athymóteroi). 
Aristóteles, Problema 30, 955a, 23.
He conseguido encontrar una edición del trigésimo problema de Aristóteles, más conocido como El hombre de genio y la melancolía. La introducción y la traducción no me gustan nada. De hecho, en este pasaje la traducción de Jackie Pigeaud no traduce desanimadas, sino que da el vocablo griego athýmicas en cursiva.

Que una palabra sea difícil de traducir no significa que no deba traducirse. El LSJ traduce ἄθυμος, áthymos, como “fainthearted, spiritless”. Desanimado me parece una buena aproximación al término griego en castellano, y que encaja con la famosa frase latina que lleva esta entrada por título.

Y a ellos la naturaleza

Erasmo de Rotterdam, Apotegmas de sabiduría antigua, [83] (ed. Miguel Morey, ed. Edhasa, 1998):
Antes de esto le dijo uno: Los Atenienses te han condenado a muerte. Al cual respondió Sócrates: Y a ellos la naturaleza.

5 ago. 2017

Obediencia ciega

Jesús Mosterín, Los judíos, 2006, Madrid, Alianza Editorial (reedición de 2015, pgs. 101-2):

La moral judía está basada en la obediencia ciega. En ese sentido está más cerca de la disciplina militar o de la lealtad incondicional al cabecilla de la banda que de cualquier intento de ética filosófica o racional, que trate de justificar las normas por algún criterio objetivo o comprensible. Los cristianos, y sobre todo Ockham y los luteranos, y el islam (sumisión) heredan esa concepción.

1 ago. 2017

Contra el término 'feminicidio'

Quienes me conocen bien saben que tengo un gran respeto y simpatía por el feminismo. Hace ya un tiempo que partidarios de este movimiento han acuñado un término nuevo: ‘feminicidio’. Con él se refieren a la violencia doméstica que acaba en asesinato. Es un tema muy grave, y precisamente por ello deberíamos ser cuidadosos con las palabras. Vayamos por partes.
Tras el término hay una definición acuñada ad hoc: “asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer”. Sin embargo, un regicidio o un homicidio no son nunca asesinatos (de un rey, de una persona) por el hecho de ser reyes o personas. Un homicida no es un asesino “sistemático” –eso es un maníaco, un psicópata, etc.
El único –cidio sistemático es el genocidio. Éste sí que denota matar por el hecho de ser, por ejemplo, judío, armenio o griego. Por eso un genocidio es el asesinato de más de un ser humano. Pero el término ‘feminicidio’ no denota un asesinato en masa de mujeres; denota el asesinato de una mujer. Y, sin embargo, han querido incluir en la definición del término la frase “por el hecho de ser mujer”.
Este añadido aparentemente inofensivo es muy inapropiado. Con él, se equipara el asesinato de una persona con genocidios como el judío (seis millones de personas), el armenio (un millón y medio de personas) o el griego (un millón de personas). Se equipara al homicida con el psicópata, y al sexo femenino con una etnia.
Soy el primero en defender que las vidas importan, pero las palabras también. ‘Feminicidio’ es una palabra correcta, pero su definición debe ser o bien un asesinato en masa de mujeres por el hecho de ser mujeres, o bien un asesinato de una mujer, a secas. Señores de la RAE, no metan más la pata.