10 ago. 2017

La Constitución como argumento

Henry David Thoreau, Slavery in Massachussets, 1854, [35] (trad. mía a partir del inglés accesible aquí):
The judges and lawyers — simply as such, I mean — and all men of expediency, try this case by a very low and incompetent standard. They consider, not whether the Fugitive Slave Law is right, but whether it is what they call constitutional. Is virtue constitutional, or vice? Is equity constitutional, or iniquity? In important moral and vital questions, like this, it is just as impertinent to ask whether a law is constitutional or not, as to ask whether it is profitable or not. They persist in being the servants of the worst of men, and not the servants of humanity.

Los jueces y los abogados – y me refiero a ellos como tales- y todos los hombres de conveniencia se acercan a este caso desde unos estándares muy bajos e incompetentes. Ellos consideran, no si la Ley de los Fugitivos es correcta, sino si es lo que ellos llaman constitucional. ¿Constitucional es algo virtuoso, o es un vicio? ¿Es constitucional la igualdad, o la maldad? En las cuestiones morales y vitales como ésta es tan impertinente preguntarse si una ley es constitucional o no como lo es preguntarse si es rentable o no. Perseveran en ser los sirvientes de los peores hombres, y no los sirvientes de la humanidad.
Me consta que Thoreau ayudó a diversos esclavos negros de Estados Unidos a cruzar la frontera hacia Canadá. Estas líneas las escribió para una conferencia contra la esclavitud. Encuentro curiosísimo, y tristemente actual, que los defensores del statu quo y de un marco legal que les convenía esgrimieran como el gran argumento que la esclavitud ‘es constitucional’. Precisamente, Thoreau advierte en estas líneas que esto no es un argumento.

Naturalmente, cito este pasaje con la independencia de Cataluña, mi tierra, en mente. Antes que nada, decir que no pretendo comparar la esclavitud americana con el proceso de independencia de un país. Sólo quiero criticar el inmovilismo y algunos argumentos en contra de un referéndum (¡un referéndum!) que he visto en las redes. Por ejemplo, he visto citas de Hannah Arendt que defienden este inmovilismo basándose en que, a la fuerza, vivimos bajo leyes que hemos ‘heredado’ sin tomar partido en ellas. Que ‘no se puede’ empezar la partida de cero a cada nueva generación. Que yo no voté la Constitución, pero me toca aguantarla.

Este argumento es lamentable. Evidentemente que la Constitución no contempla la independencia de una parte de España, pero es que precisamente lo que se pide es un cambio en las reglas del juego. En un juego de mesa, ningún ‘folleto de reglas’ contempla cambios estructurales. A mi entender, Thoreau también hacía hincapié en esto, y ya veo que las mentalidades no han cambiado tanto.

Una esclava en venta, José Jiménez de Aranda

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