Bienvenida

Ésta es la entrada de bienvenida a mi blog Prisco More, en la que explico qué puedes encontrar aquí y por qué deberías leer un blog como éste en vez de poner la televisión.

Prisco More es una frase latina que significa “según la antigua costumbre”. Antes de que la inmediatez digital se adueñara de nuestras vidas, la gente solía leer en papel. Éste es un hábito que el autor de este blog conserva todavía. Pero como decía George Steiner, profesor de teoría de la poesía en Cambridge, la diferencia sustancial entre un buen y un mal lector es que el primero lee con un lápiz en la mano. Prisco More son mis anotaciones personales “a lápiz” sobre las obras de la cultura occidental, y muy especialmente, sobre las obras griegas y latinas. Pero como hago muy mala letra, y los libros deben cuidarse, abrir un blog me pareció la mejor opción en abril de 2015.

Confío en que Steiner me perdone. Su cita puede complementarse con otras de C. S. Lewis (“un buen lector lee un libro varias veces”) o de Friedrich Nietzsche (“la filología es el arte de leer lentamente”). Ambos autores eran filólogos, igual que yo. Si nunca has tratado con un filólogo, te advertiré de algunos de mis defectos de profesión. El principal, que cito compulsivamente. En este blog suelo comparar obras de la antigüedad clásica con fragmentos de autores más modernos. Otras veces me limito simplemente a señalar un pasaje que me ha llamado la atención. Y otras comento extensamente y doy mi opinión sobre algún tema que valga la pena.

Por ejemplo, sobre este cuadro de Rembrandt. Me tiene fascinado, y además es una bonita alegoría de lo que uno puede encontrar en este blog. Un médico, el doctor Nicolaes Tulp, enseña anatomía humana ante sus discípulos. Hay dos detalles grandiosos: el primero, que su clase gira en torno a la materia prima, un cuerpo humano. Los alumnos lo tienen delante y el fraude es imposible: son testigos oculares de lo que se está enseñando. De la misma manera, en este blog se discuten cuestiones siempre en base a la materia prima de la cultura occidental: el texto. Cuando el texto es griego o latino, lo facilito primero en su lengua original y después en traducción, con la cita exacta del fragmento. De otro modo, sería sencillo engañar al lector.

El segundo detalle notable del cuadro de Rembrandt es el gesto del alumno más al fondo. Está señalando al cadáver y mirando al espectador, a nosotros mismos. “Tú mismo acabarás muerto algún día”, nos dice. Personalmente, me gusta pensar que tener conciencia de nuestra propia finitud nos empuja a no desperdiciar el tiempo y a volver a leer las grandes obras de nuestra cultura. Si fuésemos a vivir setecientos años, podríamos poner la televisión cada día. Pero de momento eso no es posible. Ahora sí, bienvenido.

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