Robert Graves, Yo, Claudio, trad. Floreal Mazía,
Alianza Editorial, 2005, Madrid, pg. 214:
Décimo partió al exilio voluntario, y varios otros hombres acusados de haber sido amantes de Julila lo siguieron en uno u otro momento. Entre ellos se contaba el poeta Ovidio a quien Augusto, cosa curiosa, convirtió en el principal chivo emisario por haber escrito (muchos años antes) El arte de amar. Dijo que ese poema era el que había trastornado la mente de su nieta. Hizo que quemasen todos los ejemplares del libro que se pudieran encontrar.
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