ἀλλ᾽ ἔκ τοι ἐρέω καὶ ἐπὶ μέγαν ὅρκον ὀμοῦμαι:ναὶ μὰ τόδε σκῆπτρον, τὸ μὲν οὔ ποτε φύλλα καὶ ὄζουςφύσει, ἐπεὶ δὴ πρῶτα τομὴν ἐν ὄρεσσι λέλοιπεν,οὐδ᾽ ἀναθηλήσει: περὶ γάρ ῥά ἑ χαλκὸς ἔλεψεφύλλά τε καὶ φλοιόν: νῦν αὖτέ μιν υἷες Ἀχαιῶνἐν παλάμῃς φορέουσι δικασπόλοι, οἵ τε θέμισταςπρὸς Διὸς εἰρύαται: ὃ δέ τοι μέγας ἔσσεται ὅρκος:ἦ ποτ᾽ Ἀχιλλῆος ποθὴ ἵξεται υἷας Ἀχαιῶνσύμπαντας: τότε δ᾽ οὔ τι δυνήσεαι ἀχνύμενός περχραισμεῖν, εὖτ᾽ ἂν πολλοὶ ὑφ᾽ Ἕκτορος ἀνδροφόνοιοθνήσκοντες πίπτωσι: σὺ δ᾽ ἔνδοθι θυμὸν ἀμύξειςχωόμενος ὅ τ᾽ ἄριστον Ἀχαιῶν οὐδὲν ἔτισας.“Pero te hablaré claramente y te haré un gran juramento: sí, por este cetro, que no hará crecer ni hojas ni ramas, después de haber dejado atrás el cortado tocón en las montañas, y nunca más florecerá, porque el bronce le cortó las hojas y la corteza, y que ahora llevan en la palma de la mano los hijos de los aqueos, los administradores de la justicia, quienes guardan las sentencias de Zeus. Pero para ti éste será el gran juramento: un día a todos los aqueos les llegará la añoranza de Aquiles. Entonces, aunque te aflijas, no podrás serles útil cuando caigan muertos a manos de Héctor, el asesino de hombres. Y tú te desgarrarás el corazón, irritado por no haber honrado al mejor de los aqueos.”Hom. Il. 1. 233-244
Este pasaje del
primer canto de la Ilíada es
seguramente la primera referencia que tenemos a un juramento hecho sobre un
cetro en la literatura griega. Este tipo de juramentos, reforzados por un
objeto llamado eideshort, serán
bastante frecuentes en época clásica y helenística. Personalmente, encuentro
interesante observar que aquí Aquiles no está jurando en nuestro sentido
moderno, sino que más bien profetiza y desea un mal destino a Agamenón.
El juramento,
una auténtica institución en la antigua Grecia, acaba por ser criticado y
evitado en el cristianismo primigenio:
Πάλιν ἠκούσατε ὅτι ἐρρέθη τοῖς ἀρχαίοις, Οὐκ ἐπιορκήσεις, ἀποδώσεις δὲ τῷ κυρίῳ τοὺς ὅρκους σου. ἐγὼ δὲ λέγω ὑμῖν μὴ ὀμόσαι ὅλως: μήτε ἐν τῷ οὐρανῷ, ὅτι θρόνος ἐστὶν τοῦ θεοῦ: μήτε ἐν τῇ γῇ, ὅτι ὑποπόδιόν ἐστιν τῶν ποδῶν αὐτοῦ: μήτε εἰς Ἱεροσόλυμα, ὅτι πόλις ἐστὶν τοῦ μεγάλου βασιλέως: μήτε ἐν τῇ κεφαλῇ σου ὀμόσῃς, ὅτι οὐ δύνασαι μίαν τρίχα λευκὴν ποιῆσαι ἢ μέλαιναν. ἔστω δὲ ὁ λόγος ὑμῶν ναὶ ναί, οὒ οὔ: τὸ δὲ περισσὸν τούτων ἐκ τοῦ πονηροῦ ἐστιν.También habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No dejes de cumplir lo que hayas ofrecido bajo juramento al Señor.’ Pero yo os digo que no juréis por nada ni por nadie. No juréis por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni siquiera juréis por vuestra propia cabeza, porque no podéis hacer que os salga blanco o negro ni un solo cabello. Si decís ‘Sí’, que sea sí; y si decís ‘No’, que sea no. Lo que se aparta de esto, es malo.Mt 5,33-37
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