οὐ γὰρ φαίνονται οὐδ᾽ ἰατρικοὶ ἐκ τῶν συγγραμμάτων γίνεσθαι. καίτοι πειρῶνταί γε λέγειν οὐ μόνον τὰ θεραπεύματα, ἀλλὰ καὶ ὡς ἰαθεῖεν ἂν καὶ ὡς δεῖ θεραπεύειν ἑκάστους, διελόμενοι τὰς ἕξεις: ταῦτα δὲ τοῖς μὲν ἐμπείροις ὠφέλιμα εἶναι δοκεῖ, τοῖς δ᾽ ἀνεπιστήμοσιν ἀχρεῖα.
Porque no parece que los médicos lleguen a serlo gracias a unos escritos. Estos escritos quieren describir no sólo los tratamientos, sino también cómo curar y cómo tratar cada paciente, de acuerdo con cada temperamento; pero parece que estos escritos son útiles sólo para los expertos, mientras que no sirven para los inexpertos.
Aristóteles, Ética a Nicómaco, 1181b 2-5
Recupero hoy un breve
pero interesantísmo pasaje de Aristóteles sobre la transmisión de las ciencias.
El filósofo estagirita se da cuenta de que la externalización del conocimiento mediante
el texto y la escritura no garantiza su inteligibilidad, sino tan sólo su
conservación. El ejemplo que pone es demoledor incluso hoy en día: los textos
médicos. Si uno no tiene ni idea de medicina, la lectura de un texto médico le
resultará muy poco productiva.
A mi parecer, Aristóteles
hace hincapié aquí en el hecho de que la transmisión del conocimiento es
siempre mediada por el ser humano, y más concretamente, por la figura del
maestro. Los textos y la tecnología de la escritura sólo sirven para ampliar
nuestro saber si previamente alguien –un maestro- nos ha dado una mínima base –
en este caso, de medicina-. El soporte escrito garantiza la posteridad de los
contenidos, pero no su entendimiento y aplicación, porque esto sólo lo puede
garantizar un buen maestro.
El caso de las
matemáticas, o del griego y del latín, me parece ejemplar. Difícilmente un
autodidacta en estas materias llegará tan lejos como alguien que haya recibido
una formación mediada por un maestro en ellas. Las matemáticas, como las
lenguas de corpus, deben ser explicadas en una primera instancia.
Quizás por esto tengo cierta manía a algunos profesores que tuve – de historia
y de literatura comparada- que no tenían ningún tipo de conocimiento propio que
sólo ellos pudieran transmitir, sino que todo cuanto explicaban podía
aprenderse leyendo directamente el manual de turno, sin necesidad alguna de la
intervención de un profesor. ¿Qué diantres hacían ahí, entonces? Me ahorraré los
nombres, pero un barniz de cultura general lo puede adquirir cualquiera. Basta
con abrir Wikipedia de vez en cuando.
En cambio, probad a
aprender latín con Wikipedia y me contáis la experiencia.
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