Marvin Harris, Caníbales y reyes, 1977 (trad. Horacio
González Trejo, Alianza Editorial, 1987, Madrid, pg. 9):
Las poblaciones de la Edad de Piedra vivían vidas más sanas que los pueblos que les sucedieron inmediatamente: en tiempos de los romanos había en el mundo más enfermedades que en cualquier época precedente, e incluso en la Inglaterra de principios del siglo XIX, la esperanza de vida para los niños no era, con toda probabilidad, muy diferente a la de veinte mil años atrás. Más aún, los cazadores de la Edad de Piedra trabajaban para su sustento menos horas de las que trabajaban los campesinos chinos y egipcios típicos... y, a pesar de sus sindicatos, los obreros fabriles de nuestro tiempo. En cuanto a esparcimientos tales como buena comida, entretenimientos y placeres estéticos, los antiguos cazadores y recolectores disfrutaban de lujos que sólo los norteamericanos más ricos de nuestros días pueden permitirse.
Cf. Stanislaw J. Lec, Pensamientos sueltos, citado en Laudator Temporis Acti:
¿Es progreso si el caníbal usa tenedor y cuchillo?
Al leer las líneas de
Harris me he acordado no sólo del aforismo del poeta polaco Lec, sino también
de una entrevista a Josep Pla hecha por Joaquín Soler Serrano en la que el
autor catalán decía que no creía en el progreso, sino en el regreso.
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