A pesar de ser un gran
defensor de que una dosis de aburrimiento es necesaria en la vida, creo que las
vacaciones deben ser ociosas sólo en parte. Y, precisamente, de esto mismo
charlé ayer en la Autónoma. Estuve, durante hora y media, explicando y
comentando mi experiencia con el latín, y lo hice, además, en latín. La idea de estos cursos es que los profesores de clásicas
practiquen el latín oral, y qué mejor manera de hacerlo que con una charla en
latín en la que animaba al público a participar y a contradecirme en la lengua
de los Césares.
Mi experiencia con el
latín es que debe ser, ante todo, nuestro ocio. Naturalmente, los profesores de
latín vivimos gracias a él. El latín nos da el sueldo y el pan, y por eso es
nuestro negotium. No obstante, mi
charla se centró en que debería ser también nuestro otium, nuestro espacio privado de felicidad, una idea que tomé de
Wilfred Stroh. Las vacaciones, por lo tanto, son un momento ideal para
dedicarlas a esta lengua.
Yo así lo hice hace años.
El latín me divertía, y en vacaciones quería divertirme, ante todo. El verano
de 2008, justo después de acabar mi primer año de bachillerato, lo dediqué a
completar el manual de Hans Orberg Lingua
Latina per se Illustrata por amor al arte y a la lengua. Era la primera vez
que hacía algo así; cuadernos de verano Santillana a parte, nunca había
dedicado una parte tan importante de mi tiempo libre a hacer algo académico por
iniciativa propia. Y el gozo y el placer que obtuve fue enorme. Fue, además, el
verano que fui a Roma con mis padres.
La combinación fue
explosiva. Hay un tipo de cultura, que yo envidio por no tener, que consiste en
saber explicar los propios conocimientos derivándolos de los lugares en los que
uno ha estado. Ir al foro de Roma y saber explicar dónde estaba cada edificio,
para qué servía, qué pasó ahí, etcétera. A veces llamo a este saber cultura de campesino, porque los
campesinos son expertos en esta ciencia. Lo sé de primera mano, porque mi
suegro lo es: a cada pueblo, a cada rincón de bosque donde va, te sabe explicar
anécdotas, quién ha pasado por el sitio, qué pasó ahí hace veinte años y un
montón de cosas más que me encanta escuchar anonadado. Es el arte de saber
relacionar lo vaporoso y abstracto con lo inmediato y terrenal.
Algún día yo también
tendré esta cultura de campesino. Mientras tanto, mi especialidad son las
lenguas. Disfruté mucho en la Autónoma; comentar y compartir mi experiencia
junto con otros docentes fue sensacional. Espero repetir el año que viene, si
Júpiter quiere.
Aquí lo que tenía pendiente de mandarte:
ResponEliminahttps://www.politeianet.gr
https://www.kardamitsa.gr
https://www.papadimasbooks.gr/
Están más o menos por la misma zona. Saludos desde el norte.
Καλό ταξίδι!
Gracias, Gonzalo!! Un abrazo.
EliminaVa ser un goig i un honor assistir a les teves reflexions, expressades en un llatí que a tots ens va encantar. Endavant!
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