Atenas. La ciudad. Es
sorprendente, esperes lo que te esperes. Es caótica, viva, auténtica y muy, muy
oriental. Las señales de tránsito son orientativas: la gente cruza por donde
puede. Aunque tiene algún
rincón con aires de capital europea, por lo general
Atenas se entiende mucho mejor si la englobas dentro del mundo de Oriente
Próximo. Volviendo del aeropuerto, que está francamente lejos de la ciudad,
tomamos un bus que no nos pudo dejar en plaza Syntagma –lo esperado-, porque
había un mitin político celebrándose ahí. Así pues, tomamos metro y bajamos en
Omonia. Desde ahí, en pleno barrio de Psirrí, anduvimos hasta el hotel por unos
callejones medio abandonados, llenos de pintadas, mercadillos a plena calle,
inmigrantes, miseria, un asfalto desgastadísimo, y un cierto aire imperante de
caos ordenado. Como primera impresión fue única. Vimos la otra cara de Europa,
la cara de la crisis y de unos ciudadanos que tiran como pueden. Las caras que
vimos los siguientes días matizaron esa primera impresión: Atenas es una ciudad
que respira, con un mercado y unos cafés preciosos, librerías bellísimas y
selváticas, gatos por todas partes e historia en cada calle.
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| Atenas |
La subida y visita a la
Acrópolis fue algo chamánico. Llegamos a las ocho de la mañana y todavía se nos
comportó el sol. Había poca gente... hasta que transcurrieron unos cuarenta
minutos. Pero ver en persona el Partenón a primeras horas de la mañana fue algo
asombroso. Ahí, y sólo ahí, imperaba un silencio muy peculiar entre los
turistas. En mi cabeza resonaba una frase: cuántas
cosas empezaron justo aquí...
El Museo de la
Acrópolis, igual que el Arqueológico, contienen piezas de un valor incalculable
que son un gozo de contemplar. Como museos, eso sí, distan de cumplir bien su
función. Hay tantísimo material que al final el recinto se trata más de un mero
depósito que de una presentación didáctica de éste. Aún así, hay que verlos.
En los días siguientes
estuve en Navplia y en la isla de Hydra. Esta primera ciudad tiene también un
museo arqueológico con menos material pero mejor expuesto. Gran parte del
material proviene de Micenas, bastante cerca, y de Epidauro, también cercano y
donde pudimos ir a hacer una excursión. Su impresionante teatro y su santuario
de Asclepio son dignos de mencionar.
De Hydra ya hablaré con
calma otro día, si encuentro el momento. Es una antigua isla de pescadores que
hoy en día vive de y para el turismo. Cuando nos alejamos de su turístico
puerto pudimos ver la isla en sí, blanca, seca y soleada, hacer algunos amigos
griegos la mar de agradecidos y visitar un convento ortodoxo. Es una cara más reciente en la historia de Grecia pero igual de interesante...

Enhorabona, Jaume, un cop vas a Grècia sempre penses que hi has de tornar, oi?
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