En las Metamorfosis de Ovidio el recurso más
empleado para describir los signa amoris,
es decir, para hablar del enamoramiento, se basa en compararlo con el fuego,
con las llamas o con el calor en general. Así en los siguientes pasajes:
utque leves stipulae demptis adolentur aristis,
ut facibus saepes ardent, quas forte viator
vel nimis admovit vel iam sub luce reliquit,
sic deus in flammas abiit, sic pectore toto
uritur et sterilem sperando nutrit amorem.
Y como la paja ligera arde cuando se le ha quitado la espiga, como arde muchas veces bajo el sol, cuando un viajero la sacude demasiado o la abandona bajo la luz del día, así el dios se consume en llamas, así arde en todo su pecho y nutre un amor estéril esperándolo.
Ov. M. 1.492-6
se cupit inprudens et, qui probat, ipse probatur,
dumque petit, petitur, pariterque accendit et ardet.
Sin saberlo, él se desea a sí mismo, se complace y es complacido, y mientras se agrada es agradado y a la vez se enciende y arde.
Ov. M. 3. 425-6
iste ego sum: sensi, nec me mea fallit imago;
uror amore mei: flammas moveoque feroque.
Yo soy éste; lo he notado, y mi imagen no me engaña. Ardo por mi propio amor; muevo las llamas y las llevo conmigo.
Ov. M. 3. 463-4
sed ut intabescere flavae
igne levi cerae matutinaeque pruinae
sole tepente solent, sic attenuatus amore
liquitur et tecto paulatim carpitur igni;
Sino que como arde la cera con un fuego pequeño y la helada matutina con el sol caliente, así él, consumido por el amor, se disuelve y tocado por el fuego va deshaciéndose poco a poco.
Ov. M. 3. 487-90
ex aequo captis ardebant mentibus ambo.
conscius omnis abest; nutu signisque loquuntur,
quoque magis tegitur, tectus magis aestuat ignis.
Por igual ambos ardían en pensamientos de tenerse. Sin ningún testigo, hablan con señales y gestos, y cuanto más escondido, más se calienta el fuego que les invade.
Ov. M. 4. 62-4
quid in hospite, regia virgo,
ureris et thalamos alieni concipis orbis?
¿Por qué, doncella real, ardes por un huésped y deseas un lecho en tierras lejanas?
Ov. M. 7. 21-2
erubuere genae, totoque recanduit ore,
Se le enrojecieron las mejillas y le ardía toda la cara,
Ov. M. 7. 78
El vocabulario latino
para hablar del fuego es bastante más rico que el castellano. Así, adoleor, ardeo, uro, accendo, intabesco,
aestuo o recandesco son verbos asociados al calor cuyas traducciones
pueden ser ‘arder, quemar, enrojecer, encenderse, calentar’ según el caso.
Sobre el amor como un fuego que arde, véase este grafito de Pompeya:
Quisquis amat nigra(m) nigris carbonibus ardet.
Nigra(m) cum video, mora libenter aedeo.
Quien ama a una negra/morena, arde con carbones negros. Cuando veo a una negra/morena, me como unas moras con mucho gusto.
CIL, IV, 6892
Los filólogos que han
estudiado la inscripción no se ponen de acuerdo en si nigra significa ‘negra’, ‘morena’ o si se trata de un nombre propio. En
cualquier caso, parece que la metáfora de ‘arder de amor’ era bastante conocida en época
imperial. Aquí, es interesante también la concepción de la mora como un fruto
placentero, aunque en la literatura latina no hay ninguna mención de que sea un
afrodisíaco.
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