Junto con Plutarco, Platón
es de los autores griegos con más repercusión en el Occidente latino mucho antes
del siglo XIX. Una buena muestra de ello es la numeración que siguen sus obras,
totalmente sui generis y que no es
como la de los demás autores clásicos. Pero además, Platón es un autor constantemente
releído por la filología; desde el Platón escrito y opuesto a la oralidad
homérica de un Eric Alfred Havelock, hasta la monografía que le dedicó Ulrich
von Wilamowitz Moellendorff mientras Alemania agonizaba en la guerra, el filósofo
griego por excelencia ha ocupado la vida académica de innumerables helenistas.
Wilamowitz decía sobre él en su correspondencia en latín con Friedländer en
octubre de 1929:
Nam Platonem de manibus reposui, neque ad eum redibo nisi forte apud inferos ipsum consalutare licebit.
Y es que he apartado mis manos de Platón, y no volveré a él a no ser que lo pueda saludar en los infiernos.
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