1 d’oct. 2018

Dos puntos de vista

progressusque salutatur ab Arminio; qui amotis stipatoribus, ut sagittarii nostra pro ripa dispositi abscederent postulat, et postquam digressi, unde ea deformitas oris interrogat fratrem. illo locum et proelium referente, quodnam praemium recepisset exquirit. Flavus aucta stipendia, torquem et coronam aliaque militaria dona memorat, inridente Arminio vilia servitii pretia. Exim diversi ordiuntur, hic magnitudinem Romanam, opes Caesaris et victis gravis poenas, in deditionem venienti paratam clementiam; neque coniugem et filium eius hostiliter haberi: ille fas patriae, libertatem avitam, penetralis Germaniae deos, matrem precum sociam; ne propinquorum et adfinium, denique gentis suae desertor et proditor quam imperator esse mallet. paulatim inde ad iurgia prolapsi quo minus pugnam consererent ne flumine quidem interiecto cohibebantur, ni Stertinius adcurrens plenum irae armaque et equum poscentem Flavum attinuisset. cernebatur contra minitabundus Arminius proeliumque denuntians; nam pleraque Latino sermone interiaciebat, ut qui Romanis in castris ductor popularium meruisset. 
(Flavus, soldado romano) avanza y es saludado por Arminio (soldado germánico). Éste, habiendo ordenado a los auxiliares que se detuvieran para que los arqueros dispuestos en nuestro flanco se fuesen, le pregunta a su hermano (Flavus), cuando ya se habían ido las tropas, por qué tiene el rostro deformado. Cuando él le detalla el lugar y la batalla, Arminio le pregunta qué recompensa obtuvo a cambio. Flavus rememora el aumento de sueldo, un collar, una corona y otros honores militares, mientras Arminio se ríe de estos viles premios por su servicio. Después, otros empiezan a hablar. Uno habla de la grandeza romana, de las obras del César, de los graves castigos para los vencidos y de la piedad siempre a punto para quienes se rinden a tiempo; del hecho de que ni su mujer ni su hijo serán considerados como hostiles; otro, germánico, habla del destino de la patria, de la deseada libertad, de los dioses lares germánicos, de la madre que les acompaña en sus plegarias; de que Flavus no prefiera ser desertor y traidor en vez de gobernador de sus amigos y semejantes. Poco a poco empiezan a agraviarse las palabras y casi llegan al enfrentamiento, si no fuera porque Sterninius viene corriendo y apacigua a Flavus, lleno de ira y pidiendo sus armas y su caballo. Arminio fue visto enfrentándose a él, quien le amenazaba, y pidiendo batalla; muchas de sus palabras eran en lengua latina, puesto que había servido en nuestras filas como encargado de los suyos.  
Tácito, Annales, 2.9-10.

Grabado cómico de la Primera Guerra Mundial

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