18 nov. 2017

Algunos consejos para aprender griego antiguo


Creo que no existe un perfil único de helenista. Tengo muchos colegas que enseñan griego clásico y a todos nos interesan cosas muy distintas. Está, por ejemplo, el fanático de la historia antigua, el interesado en filosofía, el que sabe latín y el que no. El que viene de estudiar griego moderno y el que quiere centrarse en los textos clásicos únicamente. Todos ellos tienen su propia forma de estudiar y aprender griego antiguo, y seguramente todos nosotros deberíamos encontrar la nuestra. Lo que sigue son, simplemente, algunas orientaciones basadas en mi experiencia personal como estudiante y, a la postre, profesor de griego antiguo.


¿Por dónde empiezo?

Como en cualquier otra empresa de la vida, empieza por no cerrar tu mente. Quizás te interesa leer la Odisea en su lengua original y acabas descubriendo que tu pasión es la comedia antigua. Puede que no tengas ni idea de etimología y te acabe atrapando. Puede que empieces con un manual muy innovador, parecido al de las lenguas vivas, y te acabes pasando a otro más tradicional para entender algún punto confuso. De todos modos, hablaré de los materiales más adelante.

Hay otras cosas que también vale la pena dejar claras desde el inicio. Por ejemplo, que distinguirás siempre un buen helenista de un mal helenista por cómo leen el griego en voz alta. El alfabeto, aunque asuste al principio, será el menor de tus problemas, pero procura practicarlo mucho junto con los diptongos y los espíritus ásperos. Lee el griego en voz alta siempre que puedas.

Piensa que cuánto más griego sepas, mejor lo leerás. En cuanto te familiarices con las desinencias y afijos verbales los leerás de corrido porque los vas a reconocer de inmediato. Y esto me lleva a otro consejo: aprende siempre un poco de morfología, un poco de sintaxis y un poco de vocabulario juntos. No dejes ninguno de estos aspectos de lado. No pospongas aprender vocabulario, ni practicar con las declinaciones. Si no entiendes una construcción sintáctica, no pases la página. Planificar bien tu estudio te puede ahorrar meses de darte contra la pared sin avanzar.

El griego te enseñará a ser paciente

Estudiar griego cambiará tu percepción temporal. No es broma. Puedes llegar a dominar el latín en dos o tres años, pero esto será más complicado con el griego. Cuando leas a Platón con (cierta) soltura, te darás cuenta de que ese griego no te sirve con Homero. Si estudias el Nuevo Testamento, Sófocles te parecerá una lengua distinta. Aprender griego antiguo en tres años, sin saber latín ni griego moderno, es un objetivo demasiado ambicioso. En vez de esto, plantéalo como un camino de recorrido indefinido y, ante todo, disfruta del proceso.

Recuerda: el griego se digiere

Exactamente igual que las comidas navideñas. Los participios te costarán tiempo de memorizar y entender, pero cuando los recuperes un año después de haberlos hecho te parecerán lo más natural del mundo – puede, incluso, que los eches de menos en tu lengua materna-. Pasa lo mismo con el vocabulario, las preposiciones o la métrica. Muchos estudiantes de griego funcionan como los buenos cocidos: si los dejas reposar un tiempo son todavía más buenos.

El famoso ‘click’: ¡ya sé griego!

A mí nunca me pasó, pero lo he oído en repetidas ocasiones. Compañeros míos que hacían griego como quien descifra un jeroglífico, hasta que un buen día se levantaron por la mañana y entendían a la primera todas aquellas frases que antes parecían cifradas por el mismísimo Satanás. En el fondo, esto va relacionado con la ‘digestión’ de la que acabo de hablar.

¿Qué debo saber antes?

Saber latín o griego moderno es siempre un buen background, pero tampoco desesperes si no es tu caso. Lo que debes saber antes es que el griego es enormemente divertido y que causa verdadera (y sana) adicción. Su curva de dificultad puede parecer enorme al principio, pero se estabiliza a lo largo y acaba bajando –a diferencia de lo que ocurre con otras lenguas-. También debes saber que el diccionario es una arma de doble filo. Te sacará de apuros pero puedes acabar muy intoxicado, a diferencia de lo que pasa con el latín. Lo mejor es que te vayas haciendo tu propio diccionario, escrito, mental o grabado en mp3.

Materiales

A mí me fue muy bien con el Athénaze de Vivarium Novum (no confundir con el de Oxford) y la Gramática de Berenguer Amenós para consultas puntuales. Reading Greek o Assimil también son buenas opciones. Si quieres algo más tradicional desde el inicio, Introduction to Attic Greek de Mastronarde puede ser tu libro. Eso sí: recomiendo vivamente buscar algún profesor particular, como mínimo los primeros meses, para coger carrerilla. 

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