Supongamos que yo os doy un juego de mesa. En este
juego hay un tablero y unas tarjetas. El tablero está dividido en tres casillas:
entidades, relaciones y procesos. La casilla de las entidades es de color rojo,
la de las relaciones es azul y la de los procesos es verde. Una entidad es
arrelacional y autónoma. Para relacionar dos entidades necesitas un proceso.
Una relación es algo complementario que se junta con una entidad o con un
proceso.
Las tarjetas de nuestro juego contienen frases en
castellano, y nosotros hemos decidido pasar la tarde clasificando, por sentido,
cada uno de los elementos de las tarjetas en una casilla del tablero. Sacamos
una tarjeta y leemos esto:
El amante de los animales negó enérgicamente haber ido a la manifestación taurina.
Reconocemos dos
entidades autónomas: el amante y haber ido, unidas por el proceso negó. La primera entidad se junta con la
relación de los animales; el proceso negó se junta con la relación enérgicamente, y la entidad haber ido se junta con la relación a la manifestación taurina. Nos queda
algo así:
El amante de los animales negó enérgicamente haber ido a la manifestación taurina.
Ésta es, muy grosso
modo, una forma de analizar frases propia de algunas teorías cognitivistas e
inspirada en la psicología de la Gestalt.
La explicación sintáctica de esta frase en gramática tradicional, por el
contrario, es complicadísima: el sujeto deriva de un verbo (amar) y tiene un argumento reminiscente de
su antiguo estatus verbal (de los
animales); el verbo es transitivo y su objeto directo es una subordinada de
infinitivo concertada en la que el sujeto se elide por coincidir con el de la
oración principal (el amante); de los animales es complemento del
nombre, enérgicamente es complemento
circunstancial de manera, y a la
manifestación taurina, complemento de régimen verbal.
Realmente, con este segundo análisis mucho más
técnico obviamos algunos hechos clave: por ejemplo, que las categorías léxicas
(nombre, adverbio, adjetivo...) tienen fronteras difusas (Haber ido es un verbo, pero al estar en infinitivo actúa a modo de
nombre). Más aún: obviamos que las funciones sintácticas pueden proyectarse de formas
muy distintas; en efecto, en nuestro juego de mesa hemos dado la misma
categoría de ‘relacional’ a un sintagma nominal que a un adverbio.
Curiosamente, los defensores de la ‘economía de
medios’ en las teorías lingüísticas suelen ser más partidarios del análisis
tradicional. El problema con ello es que hemos repetido tantas veces palabras
como ‘Complemento directo’ o ‘Oración subordinada’ que ya no percibimos por qué
los gramáticos alejandrinos, romanos y medievales los llamaban así. Son puras
categorías que atribuimos a la sintaxis sin entender qué significan. Espero que
mi súper juego de mesa os haya ayudado a ‘rellenarla’ de sentido.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada
Nota: Només un membre d'aquest blog pot publicar entrades.