15 d’abr. 2019

La felicidad extrovertida

Bertrand Russell, La conquista de la felicidad, 1930, Londres (trad. Juan Manuel Ibeas, 2000, Barcelona, pg. 24):
Pero principalmente [el hecho de que sea feliz ahora] se debe a que me preocupo menos por mí mismo. (...) Poco a poco aprendí a ser indiferente a mí mismo y a mis deficiencias; aprendí a centrar la atención, cada vez más, en objetos externos; el estado del mundo, diversas ramas de conocimiento, individuos por los que sentía afecto.
pg. 25:
En cambio, el interés por uno mismo no conduce a ninguna actividad de tipo progresivo.
pg. 27:
Todo éxito verdadero en el trabajo depende del interés auténtico por el material relacionado con el trabajo.
pg. 34:
Una parte indispensable de la felicidad es carecer de algunas de las cosas que se desean. 

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