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Mi entrada El autismo y las lenguas cíclope ya acumula más de 300 visitas. Al final del escrito había prometido dar mi opinión sobre el experimento en cuestión. Intentaré formularla y justificarla en las líneas que siguen. Recomiendo, antes que nada, leer la primera entrada antes de ésta para saber de qué va el tema.
En esencia, mis
objeciones como lingüista “retirado” al experimento de Christopher son
personales y subjetivas. Quiero dejar claro que esto no es un artículo
académico ni científico. Es solamente mi opinión.
Esta opinión mía puede
resumirse en una frase: dicho experimento da un salto ilícito. Veamos.
La idea de la “gramática
universal” fue muy revolucionaria hace décadas. En Aspects of the Theory of Syntax (1965), Chomsky formuló que
caracterizarla mediante el estudio de las lenguas humanas era la tarea
primordial de la lingüística. Los lingüistas lo hicieron, desde los años sesenta
hasta finales de los años noventa del siglo pasado, con gran éxito.
Documentaron casi todas las lenguas del mundo y ajustaron su funcionamiento
(sintáctico) a los paradigmas teóricos del generativismo. Sin embargo, es
remarcable observar cómo los generativistas han “adelgazado” muchísimo su
gramática universal en menos de treinta años.
No es fácil encontrar
principios generales para todas las lenguas del mundo. Más aún: no es fácil
hacerlo partiendo de las lenguas. Hoy
en día, la idea que había tras la gramática universal ya no es revolucionaria.
La mayoría de lingüistas están de acuerdo hoy en que las lenguas humanas tienen
puntos en común. En lo que muchos ya no están tan de acuerdo es en cómo se deben
estudiar y analizar esos puntos en común, y de dónde se debe partir para encontrarlos.
Si la gramática
universal es un hecho biológico, su caracterización y explicación no pueden ser
lingüísticas. Hay una diferencia entre estudiar algo de manera formal y que ese
‘algo’ sea formal. En mi incendiaria
opinión, la lingüística como disciplina autónoma e independiente o se replantea
y ‘acota’ o acabará en el cajón de la etología, de la frenología y de la
alquimia.
Supongamos que el
lenguaje es biológico. Supongamos que las lenguas son culturales. Supongamos
que hay una conexión entre la biología y la cultura. Supongamos que la
gramática universal es esa conexión.
Esos ‘principios y parámetros’ universales con existencia biológica... ¿se
explican partiendo de la biología?
No. Se explican
partiendo del análisis sintáctico de todas las lenguas del mundo. De esta manera,
estas propiedades no tienen entidad biológica. Tienen entidad ‘cultural’ o ‘lingüística’.
Como mucho, son un reflejo cultural
de algo biológico. Algo biológico que los lingüistas no se molestan en
investigar.
Supongamos que los
dedos son biológicos. Supongamos que las herramientas son culturales. Supongamos
que hay una conexión entre la biología y la cultura. Supongamos que las
propiedades de un arco, un bastón o una taza (la ‘herramienta universal’) es esa conexión. Esos ‘principios y
parámetros’ que siguen todas las herramientas documentadas... ¿tienen entidad
biológica?
A mí me parece evidente
que no. Como mucho, podemos decir que esas propiedades se adaptan a nuestro pulgar, al tamaño de nuestra mano, etcétera.
No que son reales.
Más adelante, si el
trabajo me lo permite, explicaré algún otro experimento o teoría lingüística
que sí que merece mi total aprobación. Estén atentos a sus pantallas.

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