Hace poco leí que antes
internet era una vía de escape de la realidad, y que ahora la realidad es una
vía de escape de internet. Me pareció acertado y sugerente. Creo que tener un
blog en 2017 –la era de facebook, youtube, instagram y twitter- es algo tan anacrónico
como concebir internet como una vía de escape. Por eso lo encuentro muy
atractivo. Escribir en un blog en la era de la imagen y de la inmediatez es un
acto romántico, en el sentido más histórico de la palabra.
Lamento decir que
colgar tu vida privada y social en las redes no lo es. En primer lugar, porque
éstas son cosas que no colgarías en un blog. El blog es, ante todo, para ti.
Las redes sociales son para los demás (y, de propina, para las empresas que se
lucran con tus datos). Más aún: toda la gracia de colgar algo personal en
internet está en revisarlo años después y examinarse. Ése es el placer de la
autobiografía. Un blog es un retrato sincero y fidedigno de uno mismo –o, por
lo menos, de sus intereses e impresiones-. La selfie con un gintonic no lo es.
Es pura propaganda, es autopublicidad; nos gusta vendernos como productos ante
los demás. Es el último triunfo del capitalismo sobre nuestras personas.
La vida sin autoexamen
cae en la distorsión. Me imagino a mí mismo en 2015 de una manera interesada y
con mi yo actual en mente, pero las publicaciones de ese año me lo desmienten.
Por eso, en parte, he ido incluyendo en el blog algunas reflexiones de vez en
cuando, además de citas y de comentarios de texto.
Una periodista del New York Times le preguntó una vez al
escritor John Irving si no tenía miedo de exponerse ante completos
desconocidos. Lo dijo por las referencias biográficas que tanto abundan en sus
novelas. El escritor le respondió que la pregunta no estaba bien formulada.
Personalmente, yo expongo mi vida interior ante quien quiera leerme. Pero hay
un sentido innegociable del pudor tras ello. El mero pensamiento de que mi yo
futuro pueda leer esto me empuja a redactarlo correctamente y a darle una forma
adecuada. De la misma manera, este blog es un retrato de mi alma en un sentido
intelectual del término. No en un sentido afectivo o emocional. Eso sí que no tiene interés para nadie
que no sea yo.
Y, sin embargo, las
redes sociales van llenas de este tipo de basura. Nota bene, querido lector.

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