28 d’oct. 2017

Lenguas perfectas, lenguas imperfectas

Ramón Berenguer IV
¿Hay lenguas más difíciles que otras? No para un niño que está aprendiendo a hablar, desde luego. Pero un adulto que quiera aprender una lengua ‘exótica’ puede encontrar más dificultades en algunas lenguas, y menos en otras.

La explicación más tradicional es que todo depende del punto de partida. Un castellanohablante encontrará fácil de aprender el italiano, y mucho más difícil el ruso. Un holandés aprenderá más rápido el inglés que un francés, probablemente.

La verdad es que esto es así sólo en algunos puntos: el aprendizaje del léxico, por ejemplo. La morfosintaxis cambia muchísimo de una lengua a otra, incluso siendo de la misma familia. El francés tiene pronombres expletivos (Il y a); el castellano no. El italiano hace distinciones aspectuales entre verbos auxiliares (essere o avere); el portugués no. El francés pone siempre el sujeto en sus oraciones; el italiano no. El catalán puede hacer concordar en género y número un participio con su pronombre; el castellano no (Les he vistes vs. Las he visto). Etcétera.

La pregunta es obligada: ¿hay lenguas morfosintácticamente más sencillas que otras? Y la respuesta es diacrónica: sí. De hecho, es un hecho empírico que las lenguas simplifican su morfosintaxis con los años.

El griego moderno ha simplificado la declinación del griego antiguo. El latín tenía declinaciones, y el castellano no. El catalán medieval hacía distinciones entre auxiliares (ésser o haver) y el catalán actual no.

Naturalmente, tanto antes como ahora la comunicación entre hablantes es satisfactoria. En última instancia, eso significa que simplificar la morfología no simplifica la sintaxis. La sintaxis –entendida como proceso cognitivo o mental- sigue operando igual con una morfología rica (declinaciones) que con una morfología pobre (sin declinaciones). De otro modo, os aseguro que simplificar la morfología de una lengua no nos permitiría comunicarnos.

Los filólogos del siglo XIX se apasionaron por el sánscrito, la lengua de la antigua India. La describieron como una lengua ‘más perfecta que el latín y el griego clásico’. Con ello se refererían a que su morfología era más rica (el antiguo indio tenía más declinaciones, más raíces por verbo, etcétera, que el latín y el griego). Con la declinación india podías expresar cosas inexpresables (sólo) con la declinación griega, se argumentó.

Todas las lenguas son perfectas desde el momento en que la comunicación con ellas es satisfactoria. Insisto: no hay lenguas más perfectas que otras. La única diferencia es que hay lenguas que ‘proyectan’ morfológicamente información que en otras lenguas se da por sobreentendida. Es posible –pero sólo posible- que las lenguas tiendan a eso con el paso del tiempo. A dejar sobreentender más, y cada vez más. El tiempo nos lo dirá.

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