28 de febr. 2018

Filología Europea

Quienes nos dedicamos al latín y al griego recibimos el apelativo de ‘freaks’ por parte de gente que cree que el latín y el griego es cosa de romanos y griegos. No. Es cosa de Europa y de Occidente: Erasmo, Vesalio, Newton, Descartes o Leibniz escribieron en latín. Hasta 1922, un examen de latín era obligatorio para acceder a cualquier carrera de las universidades anglosajonas. Y hasta el s. XVIII, las tesis doctorales se tenían que escribir en latín en Europa. Hasta el siglo XIX la geometría se enseñaba con los Elementos de Euclides, a veces incluso leídos en griego clásico. Las fórmulas y definiciones del derecho civil se aprendían en latín hasta bien entrado el siglo XX. Más del 80% del vocabulario médico actual contiene raíces griegas y latinas. Hasta 1962, las misas se hacían en latín. Todavía hoy, todas las especies de la biología reciben nombres latinos. Las falacias reciben nombres latinos en filosofía, y las abreviaturas de los elementos de la tabla periódica responden a su nombre latino. El himno de Europa está en latín, así como el himno de las universidades y los lemas de los países occidentales. La palabra “Filología Clásica” es una invención reciente. Antes, el latín y el griego eran las Litterae Humaniores, “las letras más humanas”. Quizás valdría la pena renombrarla “Filología Europea” o “Occidental” para recuperar su espíritu.

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