Michel de Montaigne, Ensayos, 1595, vol. I, cap. XIV (Que la apreciación de los bienes y de los
males depende en gran manera de la opinión que tenemos sobre ellos,
traducción propia):
La fiance de la bonté d’autruy est un non leger tesmoignage de la bonté propre: partant la favorise Dieu volontiers.
La confianza en la bondad de las otras personas es una gran prueba de la bondad propia: por lo tanto, Dios la favorece con gusto.
Recuerdo haber leído
hace tiempo una entrada en Laudator Temporis Acti sobre el tema. Los hombres
juzgan a los demás tomándose a ellos mismos como referente, ya sea esto algo
bueno o malo. Piensa el ladrón que todos
son de su condición, decimos por aquí.
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