Eurípides siempre ha
dado muchos quebraderos de cabeza a los helenistas. Nietzsche, por ejemplo, lo
consideraba el “asesino” de la tragedia griega por ser excesivamente realista
en sus retratos psicológicos. Y tiempo después, el episodio del ‘sacrificio de
Ifigenia’, retratado en dos obras del dramaturgo griego, no ha hecho más que suscitar
ríos de tinta entre los especialistas.
En esencia, la historia
de Ifigenia es que fue sacrificada por su padre Agamenón cuando éste se
encontraba sin poder seguir navegando. Parece un mito sin importancia alguna,
una leyenda griega sin más, pero hay un detalle que no nos deja dormir
tranquilos: el hecho de que haya un sacrificio humano en la antigua Grecia.
Siempre se insiste en
que esto no es así. Que se trata de un mito sin valor documental. Pero el
simple hecho de insistir en ello demuestra la importancia que se da a los mitos
como ‘documentos’ de la sociedad griega arcaica. ¿Merecen esta categoría? Véase
David Hackett Fischer, Historians’ Fallacies:
Towards a Logic of Historical Thought, 1970, Harper Perennial (pg. 43, mi
traducción):
La falacia de la pseudo-prueba se comete en un enunciado con pretensiones verificadoras y que parece, a primera vista, ser una representación precisa y específica de una realidad, pero que acaba siendo literalmente insignificante observado con detalle.
Aunque estemos de
acuerdo en que un mito es sólo un
mito, ciertas referencias directas a una realidad -una realidad además presente
en otras culturas ‘primitivas’- acaba por encender las sospechas. Puede que
todos los retornos (nóstoi) de los héroes
griegos sean alegóricos, metafóricos o inventados. Pero un sacrificio humano es algo real y concreto, al fin y al cabo.
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| Nietzsche |
Realmente, y en mi
opinión, este argumento podría usarse para hablar, por ejemplo, de la alegoría
de la caverna de Platón. Una teoría epistemológica es sólo una teoría epistemológica, pero si una caverna es algo real y concreto (y, desde luego, muchas culturas
viven literalmente en cavernas), ¿por
qué no pensar que los hombres ignorantes de Grecia habían vivido en cavernas?
La cosa es
descabellada, como se puede observar. En mi opinión, aunque el mito del sacrifico
de Ifigenia no pruebe nada de nada, sí que suscita otra pregunta: ¿por qué nos
molesta tanto que hubiese podido haber sacrificios humanos en Grecia?
Naturalmente, porque
seguimos viendo a los griegos como referentes para Occidente a pesar de querer
retratar su sociedad de forma histórica y rigurosa. El historicismo se apoderó
de la filología clásica en el siglo XIX, pero quedó todavía un resquicio del
humanismo renacentista: considerar la antigüedad como referente. Este cruce de
perspectivas ha provocado que se busque una respuesta histórica a un hecho mítico.
En el fondo, aunque se demostrara que hubo sacrificios humanos en Grecia, la
esencia del humanismo seguiría intacta: los autores de Grecia (también
Eurípides), y no tanto la historia de Grecia, siguen siendo un modelo y un referente para
las personas cultivadas.

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