21 de maig 2018

El inglés en el futuro

Postal cubana

Quienes hayan estado en la isla paradisíaca de Cuba habrán visto los automóviles que circulan ahí. Son todo coches americanos de los años cincuenta. La obligada autarquía tras la revolución obligó a los cubanos a conservar sus coches de importación. Estados Unidos no quería vender coches nuevos a Cuba, el enemigo aliado de la URSS, y los cubanos tuvieron que especializarse en reparar ese tipo de coches.

Mis alumnos de latín siempre se sorprenden cuando les explico que Newton o Descartes escribieron sus obras en la lengua de los Césares. Sin embargo, todos asienten conmigo y dan por hecho que, si siguieran cursando latín unos cuantos años, podrían leer los Principia de Newton sin demasiados problemas. Este segundo hecho, no obstante, es mucho más sorprendente que el primero.

El latín ha sido la lengua de cultura en Europa desde la época de Jesucristo y hasta el siglo XIX, donde empezó su declive como lingua franca. El por qué es bastante sencillo. No es una cuestión de tradición, ni de influencia eclesiástica, ni siquiera de nostalgia por el imperio romano. El motivo es que el latín es una lengua congelada.

Los renacentistas congelaron el latín tomando como referente a Cicerón. Así, desde el siglo XV, todas las obras escritas en latín imitarán el estilo del famoso orador romano. Con ello se conseguía hacer inteligible todo el latín, y hacerlo para siempre. Si uno puede leer a Cicerón, también es capaz de leer a Newton, Vesalio o Erasmo.

Los Principia de Newton serán inteligibles para los latinistas del futuro que hayan estudiado latín clásico. Pero nuestros libros, manuales académicos y artículos en inglés, no. No hace falta tener un Máster en lingüística para ver que, de aquí a 400 años, el inglés habrá cambiado bastante. Así, nuestra producción académica actual se irá volviendo incomprensible con el tiempo.

El siglo XXI será el siglo del inglés, o peor aún, de una época en la historia del inglés. Exactamente igual que los mecánicos cubanos, quienes nos quieran leer tendrán que especializarse en lengua inglesa del siglo XXI. De otro modo, toda nuestra producción cultural será jeroglífica, como poco.

Naturalmente a nadie le importa esto por un motivo: la investigación, la ciencia o la cultura sólo interesan en la medida en que aporten beneficios económicos inmediatos. Pero la posteridad, estoy convencido, nos va a tratar bastante mal. Reparar coches americanos tiene su gracia sólo hasta que puedes comprar coches nuevos. Tener especialistas en inglés del s. XXI durará hasta que esta época quede retratada como lo que realmente es: una de las más oscuras, insípidas y medievalizantes de la era moderna.

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