7 de maig 2018

Grecia y Hawaii

Si tuviera que hacer una lista con lo más importante que Grecia y los griegos han dado a Occidente, yo diría la lógica formal, el número pi, las clasificaciones biológicas, el alfabeto fonético, el teorema de Pitágoras, el principio de Arquímedes, la noción de átomo, la idea de ateísmo, la medicina hipocrática, la geometría euclidiana, el Nuevo Testamento, la proporción áurea, la idea de democracia, la idea de constitución, la filosofía racional y empirista, el teatro trágico y cómico, la retórica y oratoria, la poesía épica y lírica y la división cultural entre Europa y Asia, entre otros.

Grecia da para mucho por un solo motivo: tiene una historia muy amplia. Todos estos descubrimientos oscilan entre las épocas arcaicas (s. VIII a.C.) y las helenísticas bajo dominación romana (s. III d.C.). Y nótese que hablo de historia, opuesta a prehistoria, porque los griegos usaron la escritura muy temprano. Esto les dio unas ventajas enormes a nivel intelectual. (El por qué la división entre la historia y la prehistoria la marca la escritura es otro tema del que no nos vamos a ocupar hoy).

Hoy, de hecho, quiero hablar de Hawaii. Una isla remota, pequeñísima y con una historia minúscula comparada con la de Grecia. Y, sin embargo, nos ha dado el deporte del surf, el concepto de tabú, el ukelele o las ínclitas camisas. Parece una nimiedad comparado con las aportaciones griegas, pero no lo es para nada. Hete aquí el motivo: la inmensa mayoría de regiones del mundo no han aportado absolutamente nada a Occidente.

El hecho de que Hawaii, siendo tan minúsculo e insignificante, haya aportado tanto es debido a la fascinación que suscitó entre los americanos durante, sobre todo, los años sesenta de siglo pasado. Sin esto no sabríamos nada de Hawaii. Horacio, poeta romano, escribió unos versos similares sobre Grecia: Graecia capta ferum victorem cepit, “La Grecia conquistada conquistó a su furioso vencedor”. Es decir, Roma venció a Grecia militarmente, pero Grecia venció a Roma metafóricamente, con su cultura, que tanta fascinación generó entre los romanos.

Sin los romanos tampoco sabríamos nada de los griegos. Toda la herencia griega se transmitió en latín durante más de un milenio. Toda la fascinación por Grecia se ha escrito, por lo general, en latín. Igual que toda la fascinación por Hawaii se ha escrito en inglés, y no en las lenguas indígenas. La lección de todo esto es que los poderosos, que siempre los habrá, tienen un poder enorme para repercutir en la historia: elegir bien sus referentes.

La camisa hawaiiana de un servidor

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