13 de jul. 2018

Voces

καινά γε μὴν δαιμόνια πῶς ἂν ἐγὼ εἰσφέροιμι λέγων ὅτι θεοῦ μοι φωνὴ φαίνεται σημαίνουσα ὅ τι χρὴ ποιεῖν; καὶ γὰρ οἱ φθόγγοις οἰωνῶν καὶ οἱ φήμαις ἀνθρώπων χρώμενοι φωναῖς δήπου τεκμαίρονται. βροντὰς δὲ ἀμφιλέξει τις ἢ μὴ φωνεῖν ἢ μὴ μέγιστον οἰωνιστήριον εἶναι; ἡ δὲ Πυθοῖ ἐν τῷ τρίποδι ἱέρεια οὐ καὶ αὐτὴ φωνῇ τὰ παρὰ τοῦ θεοῦ διαγγέλλει; 
¿Cómo iba yo a introducir nuevos dioses, sólo por decir que la voz de un dios se me manifiesta para decirme lo que debo hacer? Porque quienes usan el canto de los pájaros o las palabras de los hombres, sacan indicios de las voces. ¿Va alguien a discutir que un trueno no es una voz, y también el presagio más grande? La sacerdotisa que se sienta encima del trípode en Pitos, ¿no es por la voz que anuncia la voluntad del dios?  
Jenofonte, Defensa de Sócrates, 12.

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