24 de març 2019

Sueños verdaderos

namque sub aurora, iam dormitante lucerna, 
somnia quo cerni tempore vera solent.   

Pues es durante la aurora, mientras duerme la lámpara, 
que suelen tenerse los sueños verdaderos.  
Ovidio, Heroidas, 19.195-196
Estos versos de Ovidio me llamaron en seguida la atención cuando los leí en un diccionario de latín mientras buscaba otra cosa. He ido a Perseus y he encontrado una elocuente nota al respecto: se ve que los intérpretes de sueños consideraban fundamental establecer la hora del sueño para conocer su interpretación. Dependiendo del momento el sueño podía ser verdadero o no, y había disputa en establecer ese momento preciso.

Mi pregunta hoy es qué entendemos por un sueño verdadero. ¿Se trata de algo que va a ocurrir? Más aún: ¿algo que va a ocurrir exactamente en los mismos términos que en el sueño? El lenguaje simbólico de éstos es cosa bien conocida. Todos hemos tenido sueños delirantes, y si uno quiere interpretarlos debe desencriptar sus códigos, por lo general bastante personales e intransferibles. Por ejemplo, si a mí me encantan los perros y se me aparece uno en sueños, la visión será muy distinta a la de alguien que los odie.

En mi opinión la mayoría de sueños no tienen sentido alguno, pero no todos. Este segundo grupo nos puede hablar del futuro o, mejor aún, nos puede moldear el futuro, eso sí, puramente interior. Si estoy pasando por una depresión y sueño que soy feliz, es posible que una parte psíquica que no percibo me
La pesadilla, Henry Fuseli
esté dando ánimos. De hecho, este interés por tener sueños verdaderos me parece una pura proyección hacia fuera de una serie de fenómenos interiores al ser humano. Los sueños nos hablan de nosotros mismos, pero los mandamos indefectiblemente al exterior. Bajo esta óptica, si un sueño se cumple, si es verdadero exteriormente, se trata de una pura casualidad. Por el otro lado, todos los sueños son verdaderos en cierto sentido, porque todos son influyentes en nuestro estado de ánimo y forma de ver la vida.

Hace unos años tuve un sueño recurrente. No era exactamente el mismo sueño, pero siempre había el mismo patrón. Yo me encontraba en un entorno más o menos desconocido y natural –un jardín, un bosque- y me atacaba un animal mamífero, que iba variando: un oso, un lobo o un rinoceronte, por lo que ahora recuerdo. No tengo una explicación única para esto, pero es posible que alguna parte más animal y salvaje de mí –la ira, seguramente- quisiera manifestarse y salir de la represión consciente en que estaba metida. Hace años que ya no tengo este sueño, y lo achaco a tener que expresar mi enfado con frecuencia –por algo soy profesor en secundaria y bachillerato.

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